¿Es Bohemian Rhapsody tan buena película?

La película de Bohemian Rhapsody es un gran show. Os lo aseguro como fan de Queen que soy desde hace 30 años, como amante del cine y porque una película en la que te ríes, cantas, das palmas y lloras no puede ser mala.

Pero, después de llegar a casa y de que las luces del estadio de Wembley se hubieran apagado, todo este espectáculo ha ido empequeñeciendo en mi memoria. Con el paso de las horas, la energía positiva que me emborrachó en el cine, ha ido dando paso a un cáncer que ha hecho que cada vez recuerde más los errores de bulto que tiene esta película. En este artículo no quiero hacer una análisis del lenguaje audiovisual de la cinta -porque es espectacular-, ni de su cobarde guión  -plano tirando a plano y achatado por los polos-. 

Me gustaría centrarme simplemente en las graves imprecisiones para que los que no sois fans -tirando a mitómanos- podáis haceros una idea de lo que habéis visto. No sé si los productores de la película pensaron en aquella máxima del mal periodismo de que “la realidad no te estropee una buena noticia”; no lo puedo saber, lo cierto es que hay un puñado de imprecisiones -cuando no mentiras- sobre la mejor banda de rock de la historia de la música (sí, ¿¡qué pasa!?) que me gustaría compartir con vosotros.

Mirad, todo el centro de atención de esta obra recae en la actuación de la banda en el Live Aid. Este festival, celebrado el 13 de julio de 1985, bajo la dirección de Bob Geldof, reunió a artistas de la talla de Status Quo, U2, Black Sabbath, Mick Jagger, Elvis Costelo, Phil Collins, Led Zeppelin, Eric Clapton, Sting, Bryan Ferry, David Gilmour, Tina Turner o David Bowie. El objetivo de este evento, que se celebró simultáneamente en el estadio de Wembley (Reino Unido) y el J. F. Kennedy (Estados Unidos), fue recaudar dinero para intentar mitigar el hambre en África.

La actuación más destacable, sin duda, fue la de Queen. 20 minutos de música que pararon el mundo. Pero claro, en la película dicen que para Freddie, Roger, Brian y John fue un momento muy especial porque sabían que Mercury tenía el SIDA –mentira-, que se habían separado y se habían reencontrado para este concierto –mentira-, que Freddie no tenía voz por la presión que suponía su enfermedad -mentira- y que, previamente, habían acordado compartir la autoría de todos los temas –mentira-. No haré mucho hincapié en que su representante subió el volumen del equipo de sonido para que Queen sonase más fuerte que los demás porque es una anécdota cierta, aunque quien lo hizo fuese el técnico de sonido de la banda.

Freddie conoce que tiene el SIDA (enfermedad mortal en aquellos años) durante el Magic Tour del 86. Eso significa que es completamente mentira que saliese tan emocionado a la actuación del Live Aid para encontrar su destino antes de que la enfermedad lo matase. De hecho, cualquier fan hecho y derecho de Queen hubiese terminado la película en el concierto de Wembley del 86. Donde probablemente supiera que tenía la enfermedad y donde la banda dio su último show -mítico espectáculo, por otra parte-.

Tampoco es verdad que se reunieran para dar ese concierto. Queen acababa de terminar su gira “The Works” que les había llevado desde Bruselas -24 de agosto de 1984- hasta Osaka -15 de mayo de 1985-. Es decir, habían terminado la gira sólo dos meses antes del Live Aid. Así que todo ese rollo de discos en solitario y querer volver a la banda y demás parafernalia son… por lo menos en ese momento… ya sabéis.

Y lo de admitir a Freddie en la banda sólo si la autoría de las canciones era colectiva no pasó antes del concierto. Tuvieron problemas porque eran genios creativos y porque los derechos de autor daban mucho dinero en una banda como ellos pero el primer disco que tiene autoría colectiva en Queen es de 1988 -The Miracle-, es decir, tres años después del concierto.

Tireeeeroooooo, tireeeeeee re roooooo…

Claro, si toda esta transformación de la realidad -que no puedo tildar de errores porque están hechos adrede- se produce con el momento más importante de la película, ¿qué nos podemos encontrar en el resto del metraje?

Pues lo mismo. No conocemos si Freddie le llegó a pedir matrimonio o no a Mary Austin (su novia); la piedra que le tiran al directivo de la discográfica, en realidad se la tiró Mercury a su representante porque le dejó tirado en un restaurante; el primer concierto de Queen en Brasil fue en el 81, no en el 74, y además las imágenes que aparecen en la película juraría que quieren ser las del Rock in Rio del 84; “We Will rock you” es del 77, no de los años 80 -y no, Freddie no llevaba bigote en aquella época-; “Fat bottom girls” es del 78, no del 74; Jim Huttom -su último amor- no conoció a Freddie siendo camarero en una de sus fiestas sino que se conocieron en un bar gay y tardaron dos años en volverse a ver; el malo de la película, Paul Prenter, no pudo tener la importancia que se le achaca, simplemente porque ¡Mercury era de todo menos idiota!

Así que bueno, me gustaría concluir diciendo que esta película es un regalo para los que llevamos a esta banda adherida al alma -un grandísimo show con una factura audiovisual impecable-. Creo que es también un excelente documental para los que no sois fans o, incluso, para aquellos que no les llegasteis a conocer. Pero, vamos, que no hubiera pasado nada por haber intentado hacer una buena película, con un buen guión, con un Freddie y una historia fieles a la realidad. Queen siempre fue transgresión pura y dura y esta película es bastante Justin Bieber.

Sobre Luis Miguel Artabe 337 Artículos
Periodista, profesor, psicólogo de masas y #CommunityChamán. Como no me gusta la realidad me invento otra. Si vas contracorriente, soy tu salmón.

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