En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu de la Desigualdad…

Por aquí os dejo otro de mis artículos publicados en eldiario.es. Espero que os guste, un saludo!!!

Y mientras suena de fondo el Tubular Bells de Mike Olfield, un hombre vestido de negro comienza a sacar sus herramientas de trabajo de una maleta. No, no es Batman; la figura de mirada perdida que se mueve con un crucifijo en una mano y el Ritual Romano en la otra es un exorcista.

Te exorcizamos todo espíritu maligno, poder satánico, ataque del infernal adversario, legión, concentración y secta diabólica, en el nombre y virtud de Nuestro Señor Jesucristo, para que salgas y huyas de la Iglesia de Dios, de las almas creadas a imagen de Dios y redimidas por la preciosa Sangre del Divino Cordero-, asevera con solemnidad mientras esquiva los vómitos verdes de una niña atada a la cama.

¡Cuántos momentos de gloria fílmica hemos vivido con ellos y cuán huérfanos nos vamos a quedar en breves fechas! Hace unos días nos sorprendían unas declaraciones del  demonólogo católico José Antonio Fortea, en las que afirmaba que el oficio de exorcista estaba en vías de desaparición. Al parecer, lejos del virus del progreso que amenaza a otras profesiones, el problema con esta oculta cara de la Iglesia es que la gente ya no digiere con tanta facilidad como antes determinadas historias y, además, que la posibilidad de reclamaciones ante las secuelas del exorcismo es cada vez mayor.

De hecho, el año pasado, uno de estos profesionales de la sanidad del alma fue llamado ante los tribunales porque una familia vallisoletana había interpuesto una demanda contra él. Los allegados de una menor pretendían que se le condenase por los daños físicos y psíquicos producidos durante el intento de expulsión de uno de los demonios del infierno del cuerpo de la pobre chica. La primera vez que se lleva un caso así ante los tribunales españoles.

La victoria del mal

Los avances de la psiquiatría y los tribunales parecen haberse puesto de acuerdo para poner punto y final a la labor de los soldados de Dios; justo en este momento en el que tanto los necesitamos. Aunque no haya estudios sobre esta cuestión (por lo menos que yo conozca), el número de posesiones infernales, estoy seguro de ello, se ha disparado.

Al menos, ésa es la única explicación que se me ocurre ante multitud de actuaciones que el ser humano tiene contra sí mismo. Por poneros un ejemplo, esta misma semana hemos conocido, gracias al informe de Intermón Oxfam Una economía al servicio del 1%, que las veinte personas más ricas de España tienen tanto dinero como los catorce millones más pobres. Es decir, 115.000 millones de euros en manos de veinte y 115.000 millones de euros en manos de catorce millones.

desigualdad-oxfam

La posesión

Quiero dejar claro, cuando hablo de posesión, que no me estoy refiriendo a los miembros de este selecto grupo de mil millonarios. Mientras respeten la ley y paguen los impuestos que les corresponden (esa es otra), tienen todo el derecho del mundo a tener más dinero que los demás (por lo menos hasta un límite racional, claro).

Lo que verdaderamente me resulta inaudito de creer es la cantidad de gente que afirma que ellos se lo han ganado, que lo generan, que pagan sus impuestos, que estamos en el libre mercado o que lleva siendo así desde el principio de los tiempos y que es mejor no tocar nada.

Mirad, el dinero es finito. No hay un grupo de personas en un sótano imprimiendo billetes como locos cuando les apetece. La realidad es que, permitidme que os ponga este ejemplo, si somos dos personas las que jugamos a este juego y hay dos monedas y tú obtienes las dos, yo no tendré ninguna. Una vez suceda esto, ya será muy difícil cambiar las cosas.

Ante esta matemática básica (y simplicista), entended que mi destartalado cerebro se vuelva loco. Si dejamos por un momento de lado las ideologías políticas, las camisetas de los partidos políticos, la lucha de clases, el falso liberalismo de algunos… lo que tendremos ante nosotros es un sistema irracional e injusto.

En mi cabeza, salvo posesión infernal, no cabe explicación para la defensa de estas reglas hechas para beneficiar a unos pocos sin importar lo que le suceda a la gran mayoría. Esto no es un juego; es la vida real (que me perdonen los hermanos Wachowski y Calderón de la Barca).

En fin, que vosotros sabréis cómo os sentís mejor con vosotros mismos. Yo creo que son necesarios un buen número de cambios, lo mismo que creo que es imprescindible que sigan existiendo unos cuantos exorcistas armados con mangueras de agua bendita para que rocíen a los poseídos. Supongo que en algún momento conseguirán liberar las almas de los atormentados y, de esta manera, que dejen de negar lo evidente.

Visto lo visto, me parece una solución mucho más realista que intentar hacerles ver a algunos que estas situaciones no se pueden seguir produciendo a estas alturas de la Historia, sobre todo, en un país en el que la desigualdad ha aumentado más de diez veces con respecto a la media europea en los últimos años.

Sobre Luis Miguel Artabe 337 Artículos
Periodista, profesor, psicólogo de masas y #CommunityChamán. Como no me gusta la realidad me invento otra. Si vas contracorriente, soy tu salmón.

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