La Batalla de las Ardenas (Spartacus Series)

¡¡Atención!! ¡¡Este reportaje no trata de la última de las grandes ofensivas nazis en la Segunda Guerra Mundial!! No os voy a hablar aquí de aquel último (y durísimo) invierno de la contienda que dejó para la Historia otra gran batalla bajo el cielo de Bélgica (como aquellas de Waterloo o de Ypres). Estas líneas no versan sobre eso.

Este texto trata de sudor, barro, esfuerzo, espíritu de superación y deporte. Mirad, el pasado 27 de junio se desarrolló en mitad de las Ardenas (en Durbuy) una carrera muy especial: Battle of the Ardennes. Dos categorías: 11,5 y 23 kms. Un espectacular circuito campestre con subidas, bajadas, bosques, ríos y (esto es lo especial) donde el protagonismo es patrimonio de 15 obstáculos que hay que superar si quieres completar el recorrido.

En esta edición, esta prueba perteneciente a las Spartacus Series contó con la participación 5315 deportistas (todas las entradas vendidas) de los cuales algo más de la cuarta parte fueron chicas.

SpartacusDurbuy-20El día D

Llegué a las Ardenas sobre las 13:00 horas. Al bajarme del coche vi a un gran número de personas vestidas con ropa deportiva dirigiéndose en la misma dirección. Parecía claro que estaba en el lugar adecuado y que debía seguirlas. Tras darle unos golpecitos de halago en la espalda a mi GPS, llegué al lugar de encuentro para corredores, recogí mi dorsal y mi camiseta, me hidraté, me pinté la cara de rojo (algo que fue muy divertido y que gran parte de los participantes hizo) y esperé mi turno. En las carreras con muchos participantes se tiende a salir por oleadas para evitar embotellamientos. Todo estaba perfectamente organizado.

El agradable clima, el poblado del corredor y las ganas de pasárselo bien hicieron que el ambiente fuera muy bueno y distendido. Los corredores (para mi asombro) comían perritos calientes y hamburguesas mientras yo recordaba mi pobre desayuno de horas atrás. Reconozco que prefiero comer poco y con antelación.

No os voy a hablar de los baños portátiles porque es una horrible constante en todos estos eventos; eso sí, he de decir que, por lo menos, el número de ellos era el suficiente para que no hubiera colas. Así que aproveché uno de ellos para descubrir las miserias humanas y para rociarme con Réflex la espalda (mis lumbares llevaban unos días matándome).

pintura

La hora H

Tomé la salida sobre las 15:00 horas. Después de superar un muro de más de dos metros de altura (que si no es por la ayuda de otros corredores, no paso) me puse a correr; parecía fácil. El caminito serpenteaba junto a un río vigilado por multitud de árboles. Ya sabéis, momento bucólico-pastoril en el que un corredor disfruta de la naturaleza y se olvida de jungla de asfalto en la que vive.

Sin embargo, toda esta parafernalia sensiblera e introspectiva se terminó cuando me vi de improviso arrastrándome por debajo de unas alambradas, intentandondo esquivar chorros de agua (imposible) y recibiendo una descarga eléctrica en la espalda por ir demasiado alto. ¡Sólo faltaba el sargento de la “Chaqueta Metálica” gritándome al oído! Y es que algo de eso también tiene esta carrera.

SpartacusDurbuy-76Mojado, con mi lumbalgia cantando La Macarena y lleno de barro hasta las orejas, continué corriendo. El camino comenzó a ascender hasta alcanzar una pedregosa rampa del 20% de desnivel que no me dejó otra escapatoria que caminar hasta superarla.

Y al llegar a la cima, más carrera y obstaculos de todo tipo: subida de rampas con cuerdas, escalas, cruzar un río sobre maderos, correr con un saco a la espalda, caminar sobre coches, correr sobre neumáticos…

Me gusta el running, he superado ya los 20 kms sobre asfalto y he participado en numerosas carreras populares pero he de reconocer que la Batalla de las Ardenas es otra cosa. Además, el recorrido encierra una belleza natural espectacular.

SpartacusDurbuy-49Una de las cosas que más me gustó de la carrera fue el espíritu solidario que reina en ella. Los deportistas, sin conocerse, se ayudan mutuamente en las diferentes pruebas que hay que superar. Sin duda, esto es algo que fomenta el espíritu de equipo y que recomiendo encarecidamente para empresas y matrimonios mal avenidos.

En fin, toda una experiencia, adictiva, muy divertida (especialmente si la haces con amigos) y que terminó con una ducha de agua fría y un trayecto de vuelta a casa en el que me costaba levantar hasta una ceja. Cansado pero muy contento de haber participado puedo decir que ya estoy contando los días hasta la próxima edición.

SpartacusDurbuy-26PD: milagrosamente la espalda me respetó aunque tuve que ir midiendo cada paso que daba.

Sobre Luis Miguel Artabe 337 Artículos
Periodista, profesor, psicólogo de masas y #CommunityChamán. Como no me gusta la realidad me invento otra. Si vas contracorriente, soy tu salmón.

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