Ascenso del Racing de Santander a Segunda División

Os dejo por aquí este artículo de Opinión que me pidió El Diario Montañés para el suplemento especial que ha publicado hoy (debido al ascenso del Racing de Santander a Segunda División). Espero que os guste…

Ascenso del racing de Santander

Sentirse vivo

Sin paños calientes: este año ha sido horrible. ¿Para qué nos vamos a engañar? Cabizbajos y rendidos, no hemos hecho otra cosa que deambular por la nada al tiempo que intentábamos ganar una pedrea en la lotería de los panes y los empleos.

– ¡Desgraciados, dejad de esperar por encima de vuestras posibilidades!- nos han ido gritando los fantasmas que viven en los charcos. Narcotizados, hemos seguido confiando en que algo nos iba a salvar de esta crisis cerebral que se ha adherido al interior de nuestra piel desde hace… ni lo sé… ¿cuánto? ¿Mil millones de milenios?

Por el camino, hemos ido empeñando hasta el último de los colores que nos pertenecían por derecho natural. Nuestros ojos han ido tintando a borbotones esta ciudad de un gris tan muerto que ya casi da igual que llueva o que sople el sur o que nuestros sueños se hayan ido hundiendo en el retrete de esta despiadada tortura sin final.

Y mientras Saturno, mordisco a mordisco, ha ido devorándonos a todos, nos hemos intentado aferrar a cada una de las pocas cosas que nos han hecho sentirnos vivos: una canción protesta, una comedia ligera, un libro de un escritor olvidado y, por supuesto, esa añeja bufanda verdiblanca que adorna los recuerdos de nuestro “yo” más feliz.

Por ella, con un gramo de alegría, dos miligramos de rabia y una cucharadita de ilusión, hemos utilizado cada centímetro de nuestras entrañas para remar contra la corriente junto a unos chavales que se han comprometido con nosotros hasta niveles subatómicos. A su abrigo, hemos sido capaces de ir superando tanto a los rivales de pantalón corto como a los de pantalón largo, corbata y Tarjeta Oro.

Cada gol, cada grito, cada aplauso, cada cántico y cada trago bebido de la fuente de Cacho de la Eterna Juventud han merecido la pena porque nos han conseguido recordar que seguimos vivos. Vivos, formando un colectivo de ilusión que ha sido capaz de empujar, de sangrar y de soñar en pos de un merecido ascenso.

Y, aunque cambiaríamos esta meta y cada uno de los goles y gritos y aplausos y cánticos por un giro en la dirección de nuestra Economía y la de nuestros amigos, hoy, en este tiempo sin tiempo, en esta tierra arrasada por el NAPALM y la avaricia, aunque sólo sea por unas horas, sonriamos, bailemos y disfrutemos de este bendito premio.

¡Arronti Racing! ¡Arronti amig@s!

Sobre Luis Miguel Artabe 337 Artículos
Periodista, profesor, psicólogo de masas y #CommunityChamán. Como no me gusta la realidad me invento otra. Si vas contracorriente, soy tu salmón.

1 Comentario

  1. ¡¡ Enhorabuena por el ascenso !! Con tanto entusiasmo me haces recordar otros mejores tiempos cuando el fútbol era mas competición de ilusiones , que de dineros. Bien mereceis disfrutar algo, tras los pasados disgustos e incertidumbres de continuidad.
    Saludos.

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