La Privatización de la Sanidad o la paradoja de los recortes presupuestarios que no ahorran

En los últimos tiempos, estamos asistiendo a gran cantidad de recortes y de privatizaciones por parte de muchos gobiernos occidentales (haciendo propios los dictados de la Facultad de Economía de la Universidad de Chicago). El objetivo es claro: seguir a Moisés Friedman hasta la Tierra Prometida de la buena gestión privada y del sagrado néctar de la «autoregulación» del Mercado.

¡Y luego llaman utópicos a los anarquistas!

En fin, voy a tratar de ser lo más «boceteador» que pueda con mis ideas sobre este tema, sobretodo porque hay algo que no me encaja.

Imaginemos que vivimos en una región llamada Termineland. Ni rica ni pobre; una región. En este territorio hemos tenido durante décadas un servicio sanitario que cuesta 100 billetes de los del Monopoly al año. Es un gasto alto para los ciudadanos (porque recordemos que todo eso lo pagan los ciudadanos con sus impuestos) pero que hemos estado dispuestos a pagar por los beneficios sanitarios y sociales que nos ha estado reportando.

Con esos 100 billetes se han estado pagando los gastos de los hospitales, el personal sanitario, los guardias de seguridad, las limpiadoras, los medicamentos, las reparaciones, el material… en fin, todos los gastos derivados de la actividad.

monopoly

Por contra, los ciudadanos de Termineland han disfrutado un Servicio Sanitario gratuito. Desde una urgencia a una operación, pasando por el tratamiento de un cáncer… todo ha estado cubierto por el Sistema. Y lo ha hecho, independientemente de cuál sea nuestra situación laboral, nuestra edad, nuestro sexo o nuestra ideología política.

Obviamente, estamos ante un gasto enorme para los ciudadanos pero que, sin duda, también ha proporcionado una beneficiosa herramienta de cohesión social (algo parecido a lo que produce nuestro sistema educativo o judicial).

Sin embargo, en este punto de nuestra historia ha aparecido una situación peculiar que ha cambiado parte de nuestro mundo: la XXXX crisis. Y, desgraciadamente, al igual que los golpes de estado o las invasiones militares, esta nueva situación está siendo la coartada perfecta para acometer grandes cambios sociales que, lejos de pretender nuestro bienestar, lo que buscan es el reparto del dinero de público de otra manera (dicho finamente).

Os explico por qué pienso esto…

¿Por qué algunos quieren privatizar la Sanidad? Imaginad que estuviéramos de acuerdo en que la gestión pública ha sido desastrosa (yo más bien diría que es la gestión política, pero bueno) y que los funcionarios no quieren trabajar nunca, los medicamentos se tiran por las ventanas o se revenden, las enfermeras se llevan la ropa a casa para jugar a los médicos con sus maridos, lo que sea… (y, cuidado, estoy seguro de que se pueden hacer muchos ajustes).

Pero pensad que todo es bastante desastroso, que no hay manera de enderezarlo, que sólo el espíritu privado puede salvarnos de la condenación eterna.

– Tenemos que reducir los gastos.

– ¿Cuánto?

– 20 billetes del Monopoly. ¿Seréis capaces?

– Vamos a ello.

Sanidad pública

La empresa, llamémosla Skynet, empieza por hacer recortes básicos, recortes que no afecten mucho a los ciudadanos: este médico sobra, aquellas dos enfermeras, por una persona no podemos dejar abierto este centro por la noche, no necesitamos matrona en este pueblo…

Se bajarán 5 billetes del presupuesto sin problema y, es probable, que otros 5 por mera inercia. Los 10 primeros han sido fáciles, había cierto derroche y algunas duplicidades. No se han tocado cosas importantes. Algo que podría haber intentado la propia administración pero que no ha querido (para eso hay que pensar en hacer políticas que duren más de 4 años).

Pero claro, con 10 billetes menos no basta; hay que bajar otros 10. Entonces se pasa a una segunda fase de recortes: en lugar de dos pastillas le damos una a este anciano, ¿para qué voy a vacunar a éste si le queda poco tiempo de vida?, quita sillas de ruedas, podemos no operar los fines de semana, tampoco hay que limpiar todos los días…

Por fin hemos llegado a los 80 billetes que necesitamos. Hemos rebajado 20 billetes aunque (asumiendo 10 de derroche) necesitamos 90 para seguir dando los mismos servicios que dábamos antes.

Encima, algún beneficio tiene que tener Skynet, ¿no? Es una empresa y está en el mundo para ganar dinero. Así que, o les incluimos en esos 80 billetes (teniendo ellos que bajar otros 10 billetes de servicios para poder cobrar o les pagamos fuera del presupuesto de servicios otros 10.

Para hacerlo más sencillo.

Opción 1: 70 billetes para la Sanidad + 10 para la gestión de Skynet = 80 billetes

Opción 2: 80 billetes para la Sanidad + 10 para la gestión de Skynet = 90 billetes

Sanidad

Los políticos venderán que las privatizaciones funcionan, que se ahorra dinero, y que el sistema sanitario ha reducido su derroche manteniendo sus servicios.

Sin embargo, nosotros sabemos que esto es mentira. Que aunque asumamos un derroche de 10 billetes, a simple vista, nos damos cuenta de que hemos pasado de gastar 100 billetes (opción 1) a gastar 80, de los cuales 70 son para intentar mantener los mismos servicios que teníamos antes. y que, en la opción 2, estaremos gastando 90, de los cuales 80 son para mantener los mismos servicios que teníamos antes.

En ambos casos no habremos ahorrado nada. Habremos gastado menos, es cierto, pero tendremos muchos menos servicios que los que teníamos antes, con lo que el ahorro no existe. En ambos casos estaremos pagándole la gestión a una empresa privada que…

aunque consiguiera reducir lo que realmente sobra…

prácticamente se compensaría con lo que Skynet cobra…

y/o con una drástica reducción de servicios y derechos…

así que… en fin…

 

¿en serio merece la pena?

 

Sobre Luis Miguel Artabe 337 Artículos
Periodista, profesor, psicólogo de masas y #CommunityChamán. Como no me gusta la realidad me invento otra. Si vas contracorriente, soy tu salmón.

3 Comentarios

  1. Preguntas que si merece la pena…la respuesta dependerá de a quien le formules la cuestión.

    En mi opinión no, no solo no merece la pena, sino que es un agravio indiscutible.

    Supongo que si la misma pregunta se la hacemos al empresario concesionario de la gestión, la respuesta será muy diferente…

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