Bienvenida a media asta para la Royal Navy en Gibraltar

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La verdad es que cuando ayer publiqué este tweet sólo estaba intentando hacer una broma. Si me sigues en Twitter ya sabes que es habitual, ¿¡para qué tomarnos la vida en serio tal como está!? Sin embargo, después de pensarlo detenidamente, de sopesar los pros y los contras, de planificar las síntesis, las tesis y las antítesis, creo que este acto sería el final perfecto para esta escalada de tontería.

Obviamente, no voy a entrar ahora en los fundamentos jurídicos del Tratado de Utrecht, en la necesidad de eliminación de los paraísos fiscales, en los bloques de hormigón tirados al mar por las autoridades de Gibraltar, en los derechos o no de los pescadores españoles o en cualesquiera que sean los debates que se nos plantean desde los medios.

No me apetece.

Lo que si me gustaría es que imagines… por un minuto… lo siguiente:

 

Lunes 12 de agosto

“Al alba y con viento fuerte de levante”, la flotilla de buques de guerra de la Royal Navy está llegando a Gibraltar.

El almirante Nelson (porque seguro que se llama Nelson) observa desde el puente de mando el avance triunfal de la tecnología militar británica.

Un equipo de la BBC retransmite en directo la peregrinación de los cruzados a Tierra Santa. Un periodista con una impecable camisa blanca narra cómo este acto de fuerza pondrá punto final a un conflicto que el Gobierno de España está alimentando para ocultar la corrupción que le salpica desde hace años.

Los gibraltareños se agolpan en la costa para ver la llegada de sus héroes. Miles de pañuelos blancos y de banderas del Reino Unido saludan a los marineros. Las chicas sonríen con un más que apreciable acento andaluz.

Varios helicópteros militares sobrevuelan toda la zona de operaciones.

Las raciones de “Fish and chips” están preparadas en los puestos de comida ambulante. Chicos con pantalones cortos venden té de la India a un euro el vaso.

Una orquesta militar comienza a interpretar el “God save the Queen”.

Todos lo cantan con emoción.

En ése momento, en ese preciso instante en que la gloria del Imperio británico vuelve a estar en su máximo esplendor, decenas de miles de personas aparecen en la Línea de la Concepción. Una masa impresionante que se coloca de espaldas al mar.

Una pancarta enorme grita: “Wellcome guys; cold beer 1 euro, spanish omellete 2 euros and the sun is free for you”.

Se produce un ceremonioso silencio. Los marineros están atónitos, los gibraltareños están atónitos, la reina está atónita, el Gobierno de España está atónito… ¡el mundo entero está atónito! La CNN, Aljazzira, Intereconomía… todas conectan en directo.

– What hell is happening in Spain!? – grita Barack Obama junto a su premio Nobel de la Paz.

Las sirenas de los barcos tocan a zafarrancho de combate, los marineros cargan sus ametralladoras, los misiles apuntan hacia tierra, las conversaciones del puente de mando con Londres se vuelven sudorosas y agresivas, los satélites espía se alinean, en el MI6 se producen varias dimisiones espontáneas, las estampitas con la foto de Margaret Thatcher comienzan a venderse por miles…

y…

suddendly

– ¡Carguen! – grita un perro-flauta (sin perro pero con un megáfono gigante) mientras la multitud se desabrocha o se agarra sus pantalones, sus faldas y sus bañadores.

– ¡Apunten! – vomita con voz marcial el director de orquesta a la vez que todas esas miles prendas caen grácilmente hasta los tobillos de sus propietarios.

– ¡Fuego!

Por un equipo de sonido que deja pequeño en potencia al del Rock in Río (el de Río, no la cosa esa que hacen en Madrid) comienza a sonar “In the Navy” de los Village People. Un coro de miles de traseros sigue el ritmo de la canción y cantan en spanglish los estribillos mientras el resplandor de sus nalgas empuja el sol hacia los buques de guerra británicos.

En menos de diez minutos el acto es Trending Topic mundial, Facebook bloquea cientos de miles de instantáneas de orgullosos traseros bailarines, en Linkedin se cuelgan un gran número de nuevas fotos de perfil…

La noticia está en todos los medios de comunicación del planeta y en la mayoría de los de los planetas limítrofes, en Moncloa no saben qué hacer, ¡es el fin de la política de bombas de humo rojo y gualda del Gobierno! y, por fin, el conflicto de Gibraltar ha terminado para siempre con una demostración de fuerza a la que los británicos no van a poder llegar jamás.

Además, los beneficios directos para la Economía son evidentes: los puestos de perritos calientes, refrescos, churros y pipas venden hasta agotar sus existencias para celebrar el momento. Se multiplica por diez el consumo de preservativos. Se produce una venta masiva de cremas solares de protección total para partes sensibles.

Miles de millones de Euros en publicidad gratuita para la Marca España en todo el mundo gracias.

Se construirá un conjunto escultural conmemorativo, con paneles informativos y un par de guías que recibirán a los turistas, que por decenas de miles, llegarán cada año. Se rodarán varias películas, documentales, el especial de Navidad del Gran Wyoming, vídeo-clips… se publicará el monográfico de El Jueves, las ventas de los periódicos se multiplicaran por cinco, las viñetas de Forges serán aún más extraordinarias, la Dama de Elche llorará, el monólogo de Quique San Francisco tendrá un final feliz, la homilía del cura de la Línea de la Concepción tendrá diez millones de visitas en una hora en Youtube…

y…

lo que es más importante…

suceda lo que suceda…

nos estaremos riendo de nosotros mismos el tiempo que humanamente es imprescindible…

la eternidad.

Sobre Luis Miguel Artabe 337 Artículos
Periodista, profesor, psicólogo de masas y #CommunityChamán. Como no me gusta la realidad me invento otra. Si vas contracorriente, soy tu salmón.

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