¿Qué visitar en Cerdeña?: Alghero, Stintino y Sássari (II)

Día 2/6

Hoy no quiero madrugar. Prefiero estar descansado para los días que se avecinan. Ayer ya tuve bastantes emociones y hoy me lo voy a tomar con un poco más de relajación.

Así que desayuno café, zumo, yougurt y bollitos con parsimonia en el Bed and Breakfast mientras miro mapas y guías de la isla para no errar mucho en mis movimientos.

Cerca de Alghero se encuentra el capo Caccia. Todo el mundo me ha dicho que es muy bonito. Además, en sus entrañas, he leído que se encuentra una cueva llamada grotta di Nettuno que tiene muy buena pinta.

Veo que hay dos posibilidades para ir hasta allí: en barco o por carretera. El barco me llama la atención pero como quiero ir más tarde hasta las playas del capo del Falcone que está al noroeste de la isla me inclino por la carretera. Así que cojo el Fiat Panda e inicio el camino.

capo Caccia Alghero

Lo primero que hay que saber de las carreteras en Cerdeña es que son bastante flojitas.

– A veces están sin delimitar los carriles.

– Con escasa señalización.

– Muchas de ellas sin arcén.

Incluso la autovía que recorre la isla de norte a sur (Sássari-Cagliari) tiene algunos cosas bastante extrañas que ya explicaré más adelante. Por el momento, lo que debéis recordar es que el mayor peligro al que os tendréis que enfrentar sobre el asfalto son los sardos; su conducción es… cómo decirlo… ¿agresiva? Por lo que parece, las señales de “stop” y las líneas continuas (cuando las hay) son simplemente decorativas.

– Virgencita, virgencita, que me quede como estoy – pienso mientras me pasan por la derecha, por la izquierda, por debajo, por encima…

Cerdeña

Os seré sincero, todo esto deja de tener sentido cuando empiezo a ver la costa y me quedo perplejo. El color del agua es del color de las esmeraldas y los paisajes que van abriéndose ante mis ojos… sencillamente idílicos. Pequeñas calas, barquitos, el Marenostrum, el sol…

Llego en unos 45 minutos al capo Calccia. Hay un bar estratégicamente situado junto a 600 escalones que bajan hasta la gruta de Neptuno. El sol en lo alto me grita a borbotones que que la subida de esas escaleras va a ser bastante más dura que la bajada. El sudor de las personas que llegan hasta la parte alta de las mismas y su color rojizo así lo corrobora.

Comienzo a bajar…. sigo bajando… bajo más… y más…

capo caccia alghero

 

Y el paisaje se va haciendo más y más espectacular. Y cada escalón comienza a merecer la  pena. Cuando por fin llego abajo del todo me encuentro con que faltan 45 minutos para la siguiente visita. Las ganas de suicidarme se pasan por mi cabeza.

– ¿Por qué no ponen los horarios arriba del todo? – grito de rodillas, mirando al cielo y con las manos en alto.

Pienso en subir los 600 escalones y pasar a la siguiente etapa de mi viaje. Finalmente, decido esperar. Hago bien. La visita de unos 30 minutos cuesta 13 euros por persona pero merece la pena.

grutta di nettuno neptuno capo caccia¡Una maravilla! El guía hace la visita en inglés y en italiano. Y, a pesar de que hay que agacharse más de una vez, me gusta mucho. Una visita enriquecedora.

Subo los 600 escalones de uno a uno, de uno en uno, de uno en uno, de medio en medio, de medio en medio… En más de una ocasión me tengo que parar para descansar. Sin embargo, en cada una de esas ocasiones, saco unas fotos de los acantilados para disimular profesionalmente que me estoy convirtiendo en un saco de jalea real fuera.

Por fin llego arriba. Entro en el bar, pido y voy al baño (apunto este detalle no por escatológico si no para que sepáis que el agua de más de un lavabo funciona pisando una palanca con el pie). Como un bocadillo de salami con queso y bebo una coca-cola light en el bar. Está bueno. Ya en el coche, bebo 200 litros del agua que guardo allí y que es la más caliente que he tomado en mi vida.

Pongo en el GPS la ruta hacia Stintino, no debe de ser difícil llegar.

La carretera, bastante sarda.

Los sardos al volante, bastante sardos.

Los turistas, bastante turistas.

Las señalización, “bastante” inexistente.

Continúo más o menos una hora por bonitos paisajes mediterráneos. Se multiplican los puestos de fruta en el inexistente arcén de la carretera y el poco tráfico reinante me relaja al volante.

Stintino es un pueblito normal con un puerto deportivo grande, como casi todos los de la isla. No sería nada especialmente destacable, salvo porque, al otro lado de una loma, a 5 minutos del centro del pueblo, está el capo del Falcone… con su playa, con su paisaje…

capo del Falcone Stintino

Reconozco que yo nunca he sido muy playero. Mis destinos turísticos no los suelo elegir por sus playas pero, en fin, comprendedme… sería un delito no aprovechar esta oportunidad. En julio, en Cerdeña… tras sacar unas cuántas fotos me baño. A diferencia de mi mar cantábrico esto es una piscina… pero una maravillosa piscina.

Stintino FalconeRefrescado y sonriendo intento seguir con mis objetivos de hoy. En mi ruta tengo señalado Sássari. Una de las ciudades más importantes de la isla; así que me seco, me cambio, y vuelvo a coger el coche. El salitre hace que mi piel vaya más tirante que las relaciones entre la URSS y los EEUU a principios de los 80. No pasa nada.

Transito por primera vez por la autovía que lleva a Sássari, es extraña, pero reconfortante. Por la falta de señalización no sé a qué velocidad puedo ir, así que mantengo mi mejor cara de póker y pongo el Halcón Milenario a una velocidad de crucero de 100 kms/h.

Llego a Sássari. Me encuentro con unos tíos que portan una columna y que entorpecen el tráfico (más tarde descubriré que están entrenando para la fiesta de Il Canderi). Los mataría (con perdón). Estoy cansado y una docena de coches asistimos obligados a sus idas y venidas, giros en redondo y cánticos en mitad de la carretera. Aparco cerca del duomo (catedral) y comienzo a ver el centro histórico.

Duomo Sássari

En la plaza de Italia veo a los chicos y chicas disfrutar del sol y comer helados. Me entra el hambre. Recuerdo que hay algo que se llama comida y que hay que ingerir de vez en cuando. Cerquita de esta plaza hay una calle muy pequeña con forma de “L” donde hay 5 ó 6 restaurantes. La calle se llama via Ussai. Me parece lo suficientemente pintoresca como para que lo comida esté bien. Deambulo en una dirección y en otra para decidirme por un lugar donde llenar mi estómago.

SássariUno de los restaurantes de esa calle, el Bella Bè, tiene una pequeña terraza y los menús están impresos en vinilos de Jazz. Me vale. Tras negarme a tomar el habitual café de bienvenida, en la carta veo bresaola (que es una especie de cecina) y unos spaghetti diavolo (que son unos spaghetti un poco picantes con calamares y mejillones). Pido ambas cosas y añado otra coca-cola light. la cena está muy sabrosa y muy buena.

Se me ha hecho de noche. He de volver a Alghero a dormir. No está lejos, unos 30 kilómetros. Mañana será otro día. Mi objetivo para el tercer día será la carretera de la costa oeste hacia el sur, la ciudad de Bosa y llegar hasta las ruinas de la ciudad que los fenicios fundaron en el siglo VIII a.C. y que se llama Tharros. Tengo realmente ganas de llegar allí.

Buenas noches.

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Sobre Luis Miguel Artabe 337 Artículos
Periodista, profesor, psicólogo de masas y #CommunityChamán. Como no me gusta la realidad me invento otra. Si vas contracorriente, soy tu salmón.

6 Comentarios

  1. he estado por estos lugares hace pocos días y la verdad es que las carreteras son bastante malas no sabes a que velocidad hay que ir son un poco desastre.las playas son preciosas pero el color turquesa no se de donde lo han sacado pues para mi son azules preciosas pero de turquesa no tienen nada

  2. He llegado aquí xq un amigo de twitter retuiteó esta entrada y justo voy a hacer el mismo viaje el día 20! Asique seguiré tus entradas como si no hubiese mañana! 😀

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