La máquina del tiempo social

Hoy me he sentado a escribir por el puro placer de hacerlo, de sentir mis manos conectadas con lo más profundo de mi mente, de mi averno. Sin querer decir nada concreto he aporreado mi viejo teclado mientras me observaba con condescendencia la pared blanca que me vigila cada vez que lo hago. Siempre la misma cara de póker… prisión y océano de mi imaginación.

Sin quererlo, miles de frenéticas imágenes se han proyectado ante mis ojos y me han arrastrado hacia uno de esos cines cerebrales llenos de aterciopeladas neuronas rojas,  palcos y adornos propios de épocas coloniales.

Y con los ojos tapiados he sonriendo al ver a José Luis Sampedro cagándose en los recortes y también he visto al Tribunal Supremo de Madrid declarando abusivo el ERE de Telemadrid, a un ministro aseverando que vamos mejor yendo menos mal, que aún no ha estallado la guerra nuclear entre Corea del Norte y los EEUU, que la Thatcher ya ha subido a los cielos y está sentada a la derecha de su amigo Pinochet, que el Parlamento (sustituir Parlamento por Gobierno en esta mayoría absoluta) va a sacar una ley de desahucios que será favorable a los bancos, que Europa ya no es Europa o quizá que nunca lo fue, que el Tribunal Supremo de Portugal dice NO a las órdenes de Merkel, que Artur Mas se reúne en secreto hasta con el secreto, que el ser humano comparte el 100% del ADN y de la ropa con el ser inhumano…

Y cuando he querido parar el tiempo para inspeccionarlo…

para conocer por qué está yendo todo tan mal en este tiempo de decepciones, de búsquedas absurdas de la felicidad, de los restos del perfume que abandonaste en mi almohada…

He descubierto los cadáveres del genocidio de la clase media saltando desde mi ventana… como paracaidistas sin paracaídas… a peso de mamut obeso.

Y he oído la eterna cantinela de que todo estaba sucediendo por mi culpa, por tu culpa, por nuestra gran culpa. La culpa que tenemos impresa desde hace 2000 años sólo por el mero hecho de nacer.

Y me he dado cuenta de que al tiempo no le pasa nada, que no se ha estropeado… todo sigue perfectamente engrasado…

El problema real es que la máquina que hace que todo funcione ha sido saboteada… porque a algunos les conviene…

porque, para que unos pocos crean que «todo» es apenas nada…

es necesario que una mayoría crea que casi nada lo es prácticamente todo.

Metrópolis

Sobre Luis Miguel Artabe 337 Artículos
Periodista, profesor, psicólogo de masas y #CommunityChamán. Como no me gusta la realidad me invento otra. Si vas contracorriente, soy tu salmón.

1 Comentario

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.