¿Crisis económica o excusa necesaria?

Os dejo este fragmento del último libro de la escritora canadiense Naomi Klein, La Doctrina del Shock: El Auge del Capitalismo del Desastre, por si alguien le encuentra algún paralelismo… en algún momento conciso… en algún lugar… con algún gobierno…

Fue en 1982 cuando Milton Friedman escribió las líneas que tan sumamente influyentes se mostrarían con posterioridad y que mejor resumen la doctrina del shock: «Sólo una crisis -real o percibida como tal- produce un verdadero cambio. Cuando ocurre esa crisis, las acciones que se emprenden dependen de las ideas existentes en aquel momento, Ésa es, en mi opinión, nuestra función básica: desarrollar alternativas a las políticas existentes y mantenerlas vivas y disponibles hasta que lo políticamente imposible se convierta en políticamente inevitable». Aquella idea se convertiría en una especie de mantra de su movimiento en la nueva era democrática. Allan Meltzer desarrolló un poco más esa filosofía básica: «Las ideas son alternativas que aguardan la llegada de una crisis para funcionar como catalizadoras del cambio. El modelo de influencia de Friedman consistía en legitimar las ideas y conseguir que nos resultaran soportables e, incluso, pensáramos que podía valer la pena probarlas cuando se diera la ocasión».

 La clase de crisis que Friedman tenía en mente no era militar, sino económica. Lo que él entendía era que, en circunstancias normales, las decisiones económicas se toman en medio del tira y afloja de una serie de intereses contradictorios: los trabajadores quieren empleos y aumentos salariales, los propietarios quieren impuestos más bajos y mayor desregulación, y los políticos tienen que hallar un equilibrio entre esas fuerzas en conflicto. Sin embargo, si nos sacude una crisis económica de suficiente gravedad -una rápida depreciación de la moneda, un crack de los mercados o una gran recesión-, todo lo demás queda a un lado, con lo que los dirigentes se hallan liberados para hacer lo que sea necesario (o lo que se considere como tal) en nombre de la reacción a una emergencia nacional. Las crisis son, en cierto sentido, zonas «ademocráticas», paréntesis en la actividad política habitual dentro de los que no parece ser necesario el consentimiento ni el consenso”.

Milton Friedman

Huelga decir que al “paraíso” en el que creía Milton Friedman se llegaba dándole total libertad al mercado y haciendo desaparecer la mano del Estado en casi todo (como por ejemplo, la privatización de la Sanidad y de la Educación públicas)… sin importar los derechos laborales… o los civiles. Autorregulación en estado puro. Directamente él, su Escuela de Chicago o sus doctrinas fueron asesoras o inspiradoras económicas de demócratas tan reconocidos como el general Augusto Pinochet, Margaret Thatcher o George W. Bush.

Sobre Luis Miguel Artabe 337 Artículos
Periodista, profesor, psicólogo de masas y #CommunityChamán. Como no me gusta la realidad me invento otra. Si vas contracorriente, soy tu salmón.

2 Comentarios

  1. Hace tiempo que leí La Doctrina del Shock, y aún conservo un vídeo, algo largo, sobre el tema. Para mi corto parecer, Friedman no contaba con que los sres, Soros y Rockefeller (seguro que no se escribe así, pero sabemos todos a quién me refiero), se pusieran en Europa a experimentar su teoría. Para mí, el FMI, Bruselas y Angy Merkel, bailan con su ritmo. Y me temo que haya música para rato.
    Un saludo.

  2. Permíteme que antes de entrar en lo del bueno de Milton me desahogue entre sonrisas y buen humor con alguna actualidad mas o menos rosa…Hablo de Corinna aunque le disguste a Javier Ayuso…Escribía entre líneas y con delicadeza Raúl del Pozo que en España hay dos reinas, dos Partidos Socialistas…Corinna no quiere celebridad pero HOLA ha hecho su agosto, PARIS MATCH también y EL MUNDO fue rey por dos días.Tienen buen gusto las amistades entrañables de la rubia princesa alemana que tan bien ubicada estuvo en la senda de los elefantes. Es solo una opinión y la expreso aprovechando que por aquí todavía se puede comunicar ahora que algunos titulares de teléfonos/móviles/mails callan misteriosamente por consigna y motivos distintos a los que nos traen aquí. Alucina la competencia profesional de algunos desfacedores de entuertos.
    ¿Friedman? Me encantaría verle discutiendo con Keynes acerca de los recortes en algún debate de Intereconomía, 24 Horas o Canal 13. Estoy seguro que tanto uno como otro coincidirian en que con la que está cayendo desde 2008 es innegable la necesidad de un mercado más regulado. Aunque Friedman propondria la libre competencia -asegurada por el Estado- de unas 30 o 40 estaciones de servicios con dueños distintos para que bajara el precio de los combustibles, Keynes aceptaría esta propuesta y, además, estaría de acuerdo con su liberal colega en el coste inasumible de nuestro actual Estado autonómico; en que no se puede dar empleo como funcionarios a los seis millones de parados –ni siquiera a la mitad o la cuarta parte- y en que solo una economía competitiva y en crecimiento, y con un déficit presupuestario sensato, puede resolver los problemas. Lamentablemente, ni Friedman ni Keynes, tan distintos, tan responsables, tan sabios, pueden orientar a estas alturas del siglo XXI las movidas tertulias televisivas y radiofónicas tan seguidas hoy en nuestro país por quienes ver luz a la salida del túnel, Un saludo. P.

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