La catedral de San Miguel y Santa Gúdula de Bruselas

– Corría el año 1047 cuando el conde de Lovaina, Lamberto II, cogió los restos de santa Gúdula y los llevó a la colegiata de San Miguel.

– ¿Por qué?

– No lo sé. Quizá fueran amantes y el buen señor sólo quiso unirles en la muerte.

Pues bien. Lamberto II tomó aquellos restos de los mercados de San Gaugerico (Halles Sant-Géry) y los llevó al cruce de caminos en el que estaba situada aquella colegiata, construyendo una capilla para su descanso eterno.

Halles Sant-Géry…

Sí, exactamente. Preciosa placita que en la actualidad está llena de cafeterías y que está situada más allá del barrio “chino” de la capital de Bélgica si caminas en su búsqueda desde la Bolsa.

– ¿Qué pintaban allí?

– Y yo qué sé. ¿Me ves pinta de sabelotodo?

– No, pero supuse que…

– En fin, lo que sí te puedo contar es que la colegiata fue creciendo con los siglos. Se le añadieron las torres, aumentó su planta, su espacio y pasó a convertirse en la maravilla que es en la actualidad… casi sin pretenderlo.

– ¿Y cuando se convirtió en catedral?

– En 1962.

– ¿Tan tarde?

– Lo cierto es que ya gozaba de todo su esplendor tiempo atrás, pero en las cosas del clero… Recibió el título de catedral al crearse la diócesis de Malinas-Bruselas.

– ¿Y es bonita?

– Sí. Simplemente acercándote te das cuenta de que es una pasada. Grande, no como la de mi pueblo. Blanca y muy espiritual cuando el sol penetra por sus coloridas vidrieras.

– Me hago una idea. ¿Y el interior?

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– Espacioso, luminoso, sin osos. Bonitas y amenazadoras estatuas de discípulos de Jesús y evangelistas… un púlpito que parece la puerta del Apocalipsis… y un órgano, un órgano digno de Rasputín. Todo un deleite para los que quieran apreciar el arte religioso y la mirada pétrea de Dios.

– ¿Y?

– ¿Y?

– ¿Algo más?

– Lo mejor.

– ¿Lo mejor?

– Claro, lo mejor. A lo largo y ancho de los edificios religiosos que he visto (y ya han sido muchos) me he encontrado con detalles que me llevan más allá de la creatividad.

No me cuesta imaginarme al escultor picando piedra y diciendo “en esta gárgola pongo una tía en pelotas como me llama Godofredo de Pádua”. Toda una manera de poder decir con las manos todo lo que uno piensa, de poder saltarse la censura… luego con explicar que representa la condenación eterna y cosas semejantes puede pasar desapercibido.

Me vienen a la memoria los trípticos del Bosco y sus explicaciones: “tranquilo hombre, están ardiendo en el infierno desnudos porque han sido malos, porque no pueden ocultar nada ante el juicio final. Y los que están en el cielo disfrutan del amor de Dios de su gracia. Su desnudez es pureza”.

– ¿Cómo?

– Que sí. Artistas que rompen censuras por expresar su arte… hay que explicártelo todo.

– Cada día estás peor. ¿Hay algo de eso en esta catedral?

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– ¡Claro! (Y en voz baja) O eso me ha parecido. Cuando llegues al edificio, tras mirar que no estén en mitad de un acto religioso, toma el pasillo central y avanza aparentando que conoces el lugar (que es lo que hacemos todos menos los japoneses). Haz un acto de fe y pasa entre las estatuas de los santos que te miraran con expresión severa mientras blanden amenazadoras armas doradas. Pasa de puntillas y no te asustes cuando te sientas observado a tu izquierda por el instrumento musical más grande del mundo y a tu derecha por el púlpito más negro y apocalíptico que conozcas y…

– ¿Y?

– Y a los pocos metros, a la derecha, verás esta escultura.

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– ¿La virgen velando a Jesús?

– La virgen velando a Jesús, muerto, descolgado de la cruz y tendido. 8 personajes. Pero yo sólo puedo ver dos.

– ¿Los guardias?

– ¡No! La que parece la madre de Jesús y… ¿y un amigo?

– ¿Cómo?

– Sí, fíjate bien.

– ¿Pero qué diablos…?

– ¡Cuidado!

– Pero…

– Sí… o le está metiendo mano o le está robando. No encuentro otra explicación.

– No puede ser…

– Fíjate bien… porque no puede ser otra cosa. ¿No crees? Crees que está diciendo “Oye, ¿puedes cogerme la cartera e ir a por unos perritos?

– No.

– “¿Me tapas el ombligo? Se me está escapando aire…

– ¡No!

– “¿Me pudes mirar las pulsaciones? No sé si es por ser una estatua pero no me las encuentro”.

– ¡Basta!

– “Apágame el iPhone que llevo todo el día fuera de casa y casi no me queda batería”.

– …

– Lo dicho, lo más lógico… consuelo carnal de alguien que es más que un amigo… o consuelo de la cartera propia del “ricitos de oro” robándole a la propia madre de Jesús (algo que sin duda le tendrá atormentado por los próximos 10.000 años o hasta que los mayas vuelva a quedarse sin hojas en el calendario).

– Pues estamos buenos…

– Adoro al ser humano…

– ¿Siempre?

– Adoro lo bueno del ser humano cuando no forja aldabas… cuando es libre en los campos de ambrosía de su imaginación.

– Lo dicho, estás loco.

– Completamente de acuerdo. El loco es el único que se da cuenta de que la locura sólo existe en la mirada de los que se creen cuerdos… y se lo dice….

– Lo dicho.

– Pues eso…

Sobre Luis Miguel Artabe 337 Artículos
Periodista, profesor, psicólogo de masas y #CommunityChamán. Como no me gusta la realidad me invento otra. Si vas contracorriente, soy tu salmón.

1 Comentario

  1. Tengo que descubrirme ante texto y fotos….Bueníiiiiiiiisimo…Un 10 y porque no hay 11…El final, colosal: “El loco es el único que se da cuenta que la locura solo existe en la mirada de los que se creen cuerdos”. Un saludo. P.

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