Unas líneas sobre el futuro del Racing de Santander

Algunos me habéis preguntado a través de Twitter por qué no había escrito hasta el momento nada sobre la difícil situación actual y sobre el futuro del Racing de Santander.

Después de darle muchas vueltas he encontrado una solución factible y sencilla: Y = H + D – JGOE x J3 / Pi pi pi piiiiiiiiiii.

Por si no sois unos expertos en física cuántica como yo, os desmenuzaré un poco esta fórmula, pero prometedme que os pondréis a estudiar mañana mismo.

Mirad, me da mucha pena lo que le sucede al principal equipo de fútbol de mi tierra. 100 años de historia que están arrastrándose por la mierda debido a las luchas “pocilgueras” que varios gorrinos tienen abiertas desde hace unos cuantos años (obviamente, es una metáfora como otra cualquiera).

Que si uno tiene las acciones, que si te denuncio, que si no las pagaste, que si no que son mías, yo a tu mujer no la he tocado, yo prefiero unas alubias, de este trono no me bajan ni los cien mil hijos de San Luis, este cura no es mi padre… ya sabéis, el poder.

 

El poder que nos corrompe… el poder de un anillo único que nunca tiraremos al fuego del Monte del Destino salvo que nos corten la mano de un mordisco.

 

Sangre y mierda se mezclan formando un engrudo diabólico que se le sirve para comer a una afición que abre sus ojos y permanece atónita ante el espectáculo. No llegan a creerse cómo un club como el suyo puede estar sufriendo el espectáculo de gastos, idas y venidas, elefantes hindúes, guardaespaldas, prensa, antidisturbios, platillos volantes, rusos o de brasileños que están viendo.

La masa social (que no es una versión comunista del Increíble Hulk) abandona el estadio al ritmo de los tambores de los esclavos, mientras el corazón del equipo se va parando.

Todo esto me recuerda a una fiesta donde varios idiotas se pelean por invitar a una chica aun trago y, al final, la chica se muere de sed mientras la gente que mira desde la calle no sale de su asombro y llora la pérdida de la chica más guapa del pueblo.

Sentimiento Vs empresa.

¿Dónde empieza una cosa?

¿Dónde acaba la otra?

¿Qué es más importante?

 

He ahí las cuestiones. Si el Racing simplemente fuera una empresa (que lo es) nadie podría decir nada salvo los accionistas. Los accionistas hacen y deshacen. Ponen al Consejo de Administración, se reproducen y mueren.

Sin embargo, los equipos de fútbol son una empresa especial. Primero, porque a parte de los accionistas están los abonados. Y vale, no tienen acciones (o sí), pero su abono también les da derecho a opinar. ¡Vaya si lo tienen!

Por otro lado, hay mucha gente que sigue los partidos por la televisión (en el caso del Racing, sólo los masoquistas), por la radio o, simplemente, a través de la prensa o de Internet.

Esto no sucede con otras empresas. Por eso, la opinión de toda esta gente que rodea al club es importante, no sólo a la hora de abrir las taquillas o de vender camisetas.

 

Llegados a este punto…

¿Qué es lo que se puede hacer?

¿Qué es lo que se debe hacer?

¿Cuál es el punto intermedio?

 

Sinceramente, no sé qué deciros…

– Pero tenías una fórmula…

– Reconozco que me la he inventado.

– ¿Y la física cuántica?

– Lo que sé de esta materia se lo debo a “Ángeles y Demonios” y a “Jurassic Park”… así que imagínate.

– Pues vaya.

– Pues vale. Sin embargo, aunque no sepa de física cuántica, no me gustaría ver desaparecer el Racing. Y no es que sea el mayor seguidor de todos los tiempos ni haya sido abonado 20 años… no. Más bien soy un alma descarriada que aprecia la iglesia de su pueblo cuando vive lejos de ella.

He ido al Sardinero, he visto al público cantar con el corazón en la mano “La fuente de Cacho” mientras los gladiadores se preparaban para el combate, he animado a Popov y a Radchenko y a Setién y a Ballesta y a Colsa y a Munitis y a tantos otros…

He pasado frío, he sufrido viento, me ha quemado el sol…

El olor a puro ha penetrado en mis pulmones, he comido bocadillo de toritilla en el descanso, y me he suicidado si se me han olvidado los periódicos cuando he visto lo sucio de los asientos del campo.

A lo largo de los años he viajado con el equipo y he disfrutado de Gijón, de Salamanca, de Oviedo, de Madrid, de Bilbao (donde, por cierto, nos apedrearon los de Herri Norte).

Y todo eso fue genial. Sufrir, amar, reír, disfrutar… vivir.

– Y sin embargo…

– ¿Y sin embargo?

– “Y, sin embargo, un rato, cada día, ya ves, te engañaría con cualquiera, te cambiaría por cualquiera”.

 

Y, sin embargo, lo mismo que os digo que me daría mucha pena que otros no pudieran sentir las pequeñas cosas que yo he disfrutado, también os digo que…

que en estos momentos en los que las colas de las cocinas económicas doblan las esquinas de las putas y de los bancos (si es que hay diferencia).

En estos momentos en los que instituciones como Cáritas no dan abasto…

En los que la gente está perdiendo su casa…

En los que los recortes arrasan con los dobladillos…

En estos momentos…

En estos putos momentos…

este problema nuestro…

es irrisorio.

 

Y entiendo que reclamar la transparencia en la gestión del club es algo fundamental y que respaldo al 100%…

pero hasta ahí…

 

Entendedme…

Hay muchos motivos para que nos preocupemos por otras cosas y no por el fútbol…

Es insultante que algunos cobren lo que cobran y otros vivan como perros.

Que tengamos que estar haciendo recortes en todo lo importante para que algunos se lo gasten en ellos o en cosas superfluas…

y el fútbol,

amigos míos…

aunque no lo entendamos…

es superfluo.

 

Es insultante pensar en ayudas públicas para los equipos (salvo para el deporte base) porque es algo que da de comer a muy, muy, muy pocos y que es un espectáculo que se celebra en contadísimas ocasiones.

Es insultante que perdamos un minuto más con toda esta guerra oscura por la posesión del equipo. Que la justicie actúe y si viene algún inversor (que será extranjero porque de aquí… en fin) que ponga el dinero que quiera y hará entonces lo que desee con la empresa (que no con el sentimiento). Aunque si trae dinero, casi mejor que se emplease en otras cosas prioritarias.

Y, por último, me gustaría ahondar en que no debemos confundir sentimiento con empresa salvo que sean ciudadanos de Cantabria los que inviertan en el Racing y lo hagan mayoritariamente suyo. Del mismo modo que cualquier presidente debería tener enguanta el contexto en el que se mueve la especial sociedad que dirige.

Creo que es prioritario que el Racing (y cualquier equipo) base sus presupuestos en sus ingresos… tenga que jugar donde tenga que jugar.

 

No cometamos el mismo error que nuestros políticos…

La prioridad es la mejora de las condiciones de vida de los que nos rodean.

La prioridad serán los sentimientos cuando TODOS tengamos la vida resuelta.

Sobre Luis Miguel Artabe 337 Artículos
Periodista, profesor, psicólogo de masas y #CommunityChamán. Como no me gusta la realidad me invento otra. Si vas contracorriente, soy tu salmón.

2 Comentarios

  1. A mí si que me importa poco el fútbol, pero me surge una pregunta idiota ¿no hay por ahí un Banco con ese nombre? ¡Qué raro que no haga tierra y empresa con el equipo! O quizás su tierra traspasa en mucho esas fronteras.

  2. Me gusta el fútbol. Soy un purista y suelo empezar aplaudiendo al Barça, y tras dos jugadas cerdas, terminar el partido como partidario del Madrid, o viceversa. Dicho esto, se comprende que no soy forofo, hincha o fanático de ninguno, por lo tanto, me resulta muy dificil entender a la gente que considera el fútbol algo imprescindible.
    Es obvio que respeto sus sentimientos, y que no deseo pierdan esa ilusión.
    Apoyo tus razones, y sólo en parte tu conclusión. Los sentimientos no son cosa de la razón. A la afición le mueve sólo el corazón.

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