Crítica de “Blancanieves y la leyenda del cazador”

Imagina que llevas 15 años metida en una celda (piedra, humedad y sobras revenidas de “Fast Food” medieval), que el frío atenaza tus huesos, que has visto acuchillado a tu padre (Rey por la gloria de Dios), que fuiste educada para ser una princesa, que la oscuridad se cierne sobre todo lo que has amado, que una malvada bruja se ha hecho con los mandos de tu Reino, que no conoces varón (ni barón) ni has estudiado inglés ni posees nada más que un vestido. Sin iPad, sin ducha, sin wifi… sin dieta mediterránea. ¡Sin el 3% de comisión!

Un mundo vomitado por una bruja sólo para ti. Y de repente… en el momento preciso… consigues escaparte ante el descuido de uno de los malos. Y corres (sin tener en cuenta que tus piernas, por los años que llevas presa, no deberían ni sostenerte). Y corres y nadas y saltas y sigues corriendo (sin saber cómo eres capaz de hacerlo).

Y te persiguen hombres a caballo, malos malosos acostumbrados a dar caza a todo tipo de entrenados héroes pero que en esta ocasión sólo acumularan fracasos. Porque eres especial. Porque has sido marcada por la varita mágica del… del santo guionista.

Éste es el punto de partida de la última película de Rupert Sanders: “Blancanieves y la leyenda del Cazador”. Un punto de partida que, lejos de convertirse en épico, pone los raíles de este proyecto en dirección a un principio de mil millones de metros de altura.

Buena intención, imaginación derrochada pero… querer y no poder. O poder y no querer. O no querer y no poder. Mal casting, guión que se deshincha, buena estética, copia de escenas de otras películas… todo un marmitako sin reposar que podemos desmenuzar en los siguientes ingridientes:

 

Meollo

El bien y el mal se dan cita en una película en la que una bruja mala quiere succionarle el alma a una princesa del pueblo (que en ocasiones me recordó a Juana de Arco, sin arco pero con espada, con espada pero sin pared). Todo lo demás es accesorio. Lo importante es una lucha central entre dos personajes que se ve muy empequeñecida por la imposibilidad de que Kristen Steward mantenga un careo interpretativo con una extraordinaria Charlize Theron que se la come en todos los sentidos. Gana el bien porque tiene que hacerlo, pero vamos…

 

Lenguaje Audiovisual

Estética

Muy satisfactoria, la verdad. Consigió meterme en la historia, por lo menos al principio. Perdió mi interés según me iba acostumbrando a ella durante el visionado… no voy a negar que influido por una trama que se deshacía entre mis manos. Debemos intentar diferenciar entre el envoltorio del caramelo y el propio dulce (o amargo). Y este envoltorio, de verdad, está más o menos bien acabado. Aunque, para ser sincero, quizá es demasiado lúgubre cuando tiene que ser lúgubre y demasiado happyflower cuando tiene que ser el país de las gominolas.

Imágenes

El manejo del lenguaje es fluido. Se intentan hacer cosas poco frecuentes y, en ocasiones, se consigue… en cambio, en otras… nos encontramos con planos y movimientos de cámara copiados (en mi modesta opinión) de otras películas (¿habéis visto una famosa trilogía de un tal Peter Jackson?). También cantan sevillanas algunos trucos de cámara utilizados para camuflar el número de extras y de caballos de los que disponemos en la producción.

Personajes

Blancanieves

Bochornoso personaje que se tira 15 años en una húmeda celda con el mismo vestido, sin lavarse, y que resulta atractivo para todo el mundo menos para el espectador. ¡Con el olor que debía de desprender! Además, pasa tres cuartas partes de la película corriendo cuando no debería poder mover un músculo. A esto debemos sumarle unos diálogos fofos, una evolución del personaje digna de Anakin Skywalker y una inexpresiva interpretación de Kristen Steward que, si os soy sincero, no mejora la actuación que algunas actrices porno realizan en la parte sin escenas de sexo de las películas de ése género. Eso sí, el equipo técnico se ha preocupado de que aparezca mejor iluminada.

La Bruja

El personaje sería lo mejor de la película si no fuera por la actuación de Charlize Theron que es aún mejor que este diabólico ser. Perfecta, aterradora, loca… a un gran nivel. Lo que me lleva a preguntarme por qué diablos escogen a una actriz mil veces más guapa que la que escogen para interpretar a Blancanieves. ¡Es imposible que el espejo responda en un millón de años que Blancanieves es la más guapa del Reino!

 

– Espejito, espejito… ¿quién es la más guapa?

– Tú y solamente tú.

– Vale, pues ya no hay que matar a nadie más.

 

Es absurdo en sí mismo. No hay comparación entre una y otra en el aspecto físico. ¡Con la de actrices guapas que podrían haber hecho de protagonistas! Claro, que si tienen que superar a la Theron…

El cazador

A ratos pensé que estaba viendo a Thor, a ratos a Aragorn, a ratos al Aquiles de Brat Pitt y a ratos a un niño llorón de cualquiera de las series adolescentes de la televisión. Personaje marcado por la muerte de su mujer (al nivel que lo estaría un dibujo animado). Borracho y perdido se ve obligado en ayudar a Blancanieves sin casi un momento de duda. La ayuda, la mira con deseo, pelea con ella, la despierta de un letargo de 15 minutos con un beso de amor pero… pero al final no pasa nada entre ellos. Toda una absurda historia de desencuentro que ni siquiera produce tensión entre ambos.

El Hermano de la bruja

Malo, ayudante de la más mala. Porta su admiración por su hermana como estandarte de su propio ser. Vamos, personaje plano que no hay por dónde cogerlo. Como dicen en mi tierra mucho arroz para poco pollo. Parece salido de alguna de las mal envejecidas películas de los 70 de James Bond. A caballo entre el jefe de las SS (me refiero al cuerpo de pseudos sacerdotes-guerrero nazis, no a la Seguridad Social) Henrich Himmler, un pederasta (que tampoco difiere mucho del primero) y Javier Bardem en “No es país para viejos”.

El hijo del duque

Es de esos personajes que no sabes muy bien qué pinta en una historia. Es amigo de la infancia de Blancanieves pero, tras hacerse con el poder la bruja, piensa que su amiga ha muerto. Unos 15 años después cuando conoce que la princesa del pueblo (amada en secreto) está viva y en peligro inicia un viaje para buscarla. La encuentra, la ayuda y no pasa nada más. Un poco extraño. Para mí que el actor de este personaje debe de conocer al productor y le han hecho un hueco en la película (El calzador gigante lo ha proporcionado la empresa ACME).

Los Enanos

No me desagradan. Lo malo es el estereotipo que les obligan a interpretar. Ya sabéis, como tenéis una tara física, no sois guapos y vuestros pies os impiden correr más que a los malos pues debéis ser los gruñones graciosillos de la trama. En el reparto cumplen la función de R2D2 y C3PO en Star Wars. ¿Por qué tendrán que hacer siempre de seres entrañables que buscan que el público se enternezca y se divierta con ellos (o de ellos)? Lo peor de todo, y esto sí que me ha dolido, es que aunque interpretan un par de canciones, ninguna de ellas es la mítica de la película de dibujos animados de Disney.

 

“Detallología” veloz

 – Me encanta cuando los personajes inhalan los vapores que producen las diferentes setas que se van encontrando. Se nota la experiencia.

– Lamentable la duración de un ciervo que representa a la naturaleza y que, en fin… ¡zas!

– En dos planos en el bosque oscuro juraría haber visto al cazador con un reloj.

– ¿Enanos tocando el violín?

– Muere uno de los enanos y quedan 7. ¿Así que eran los 8 enanitos? ¡Anda ya!

– Un muy buen detalle es que los trajes se vean sucios, incluso, las uñas de Blancanieves en una ocasión también.

– Me gustó mucho cuando la bruja se convierte y se “desconvierte” en unos cuervos negros.

– El espejo mágico está muy bien. Creo que me gusta más que el original.

– ¿Dónde está el amor en este mundo? ¡Por favor! Si esto en el fondo es una historia de amor… ¡No más puritanismo!

 

Valoración final

Película irregular. Como aspectos positivos destacaré una estética manida pero bien perfilada y la aterradora actuación (y los ojos) de Charlize Theron.

En lo negativo, casi todo lo demás, empezando por la caricatura de una caricatura (K. S.) y un guión que va desapareciendo al ritmo de la cordura de la historia.

A pesar de los pesares, y de mi exceso de ironía, la película me entretuvo y durante la mitad de ella consiguió trasportarme a otro mundo, en Ryanair, pero a otro mundo.

PD: El exceso de ironía se debe a que si no trato mal a este tipo de películas algunos de mis colegas críticos de cine no pensarán que soy como ellos y me echaran del club de los “culturetas” que están obligados a decir que se masturban viendo “Acorazado Potenkim” y “Ciudadano Kane” (aunque, si os soy sincero, yo creo que se quedan dormidos viéndolas).

Sobre Luis Miguel Artabe 337 Artículos
Periodista, profesor, psicólogo de masas y #CommunityChamán. Como no me gusta la realidad me invento otra. Si vas contracorriente, soy tu salmón.

3 Comentarios

  1. yo de la reina mala llamaba a la casa del espejo a ver si estaba en garantía o si había un modelo sin bugs o algo…mira que decir que la crepusculina es más guapa que la terrón…JUAS!!! si cada dia está más perraca…en fins,no es creible la película solo por eso…no podían haber elegido otro reparto,no…BOTARATES!!!

  2. Ésta es la única Blancanieves que no he visto de las tres de este año. Pero a mí me parece que la que se queda sobando es la niña ésta de “Crepúsculo”, que tiene cara de porro.Muy simpático 😉

  3. Si los críticos de cine escribiesen como tú, sería más agradable leer sus criticas. Me ha gustado mucho tu crítica y después de haberla leído me acabas de ahorrar unos 20 €. Eternamente agradecido.

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