Algunos comentarios sobre el vídeo en el que un mosso abre la cabeza a un niño de 13 años en Tarragona

Prefacio. Las siguientes líneas no tienen por finalidad ir en contra de las fuerzas de seguridad del Estado, sean cuáles sean. Creo que, en la gran mayoría de los casos, mantienen el orden y su labor es encomiable. Sin duda, tienen todo mi respeto y apoyo mientras defiendan la ley…

Postfacio. …mientras defiendan la ley y la cumplan.

 

Si he de ser sincero, durante un tiempo no quise ver las imágenes cuando comenzaron a moverse por Twitterland. Ya sabéis… a veces se suben a la red vídeos parciales con intención propagandística y, he de ser sincero, me entristece y me pone muy nervioso ver determinadas cosas.

Pero viendo que los Mossos se habían convertido en Trending Topic, que estar informado es parte de mi profesión y que la curiosidad ya no me dejaba pensar en otra cosa me decidí a verlas.

Y las visioné una y otra vez…

una y otra vez…

y otra vez…

 

Dejando un pedazito de alma en cada visionado…

revolviéndome…

apenas 36 segundos…

 

de vida…

 

de mierda.

 

“Facio”. Voy a tratar de explicar lo que yo veo en estas imágenes.

 

Acto I

Se oyen sirenas.

Un chico va caminando junto a un señor calvo (que me perdone el calvo, pero su situación capilar le hace más fácilmente describible). El chico, moreno, lleva una mochila. Está mirando hacia atrás y parece que va caminando. Lo cierto es que no se ve bien si viene de decirle algo al mosso o si se lo está haciendo en ése momento.

Lo que sí parece claro es que debe de haber algún motivo para que el agente inicie una carrera y el chaval comience a correr como alma que lleva el Diablo. Suponemos. We want to belive!!!!

El agente comienza a perseguirle porra en mano dándole golpes en la espalda. El primero, de derecha a izquierda; el segundo, de izquierda a derecha y un tercero, de derecha a izquierda. La velocidad del chaval y la armadura y envergadura del mosso impiden que las muestras de cariño sigan produciéndose.

Parece que el golpe al chico, digo “parece ser” porque no se ve muy claro, se produce entre el final del segundo golpe y el principio del tercero. De manera totalmente fortuita. Simplemente por la inercia de los movimientos. Es decir, al mosso, en su afán de impartir justicia (hostias en la espalda, en este caso) se le escapa una de ellas impactando en la cabeza de un chico de 13 años.

 

4 segundos de vídeo. 4 segundos de la realidad.

 

Acto II

Se oyen sirenas.

No sabemos si hay algo antes de las imágenes, si quizá el chaval de la mochila arrojó algún objeto, aunque, me atrevo a aventurar que fue un insulto.

En fin, niño en el suelo. Madre arropándole, protegiéndole, casi como la Piedad de Miguel ángel. El agente que ha propinado el golpe, que sabe perfectamente que se le ha escapado un golpe y que le ha abierto la cabeza a un chaval, retrocede. Otro se acerca pensando (supongo) que el chaval ha hecho algo e imparte justicia (pegando a un niño de 13 años que está en el suelo dos porrazos en las piernas). Este agente, que también se da cuenta de lo que acaba de hacer, también se va (¿Para qué vamos a pedir una ambulancia?).

(Nótese que tengo que hablar de agentes y no de sus números de identificación. Los antidisturbios en España parece que no lo necesitan. Eso es sólo para las democracias).

 

La gente que está viendo lo que está pasando, incluso viandantes que no tenían por qué estar en ninguna protesta, grita de indignación recriminándole al agente sin identificar lo que ha hecho. Una joven, histérica por la violencia gratuita que acaba de presenciar, le recrima a un agente que está fuera de plano lo que acaba de hacer con el chico.

Otro agente, éste sí que está en plano, cumple la ley (en plan, “¡calla ya tonta”!) y muestra todo su entrenamiento y preparación empujando a la chavala con el escudo al más puro estilo espartano. Unos 95 kilos contra unos 50. Y para colmok otro agente y ,posteriormente, él mismo otra vez le propinan sendos porrazos en las piernas. Y un tercero de propina. La chica cae al suelo parece que llorando (suponemos que mezcla de indignación, impotencia y dolor).

 

Acto III

El niño ya está de pie. Sangra por la cabeza. Y dos personas piden una ambulancia.

Se siguen oyendo sirenas.

36 segundos de vida consumidos.

36 segundos de un vídeo que, con la nueva ley que quiere sacar adelante el Gobierno de España (con la aprobación de la mayoría de los autonómicos), no hubiéramos podido ver nunca. Prohibir los excesos que cometen algunos agentes impartiendo justicia parece ser una prioridad.

36 segundos de mierda.

Fin

 

Y claro, reacciones

Twitterland se indignó…

se convirtió en Trending Topic.

 

Algunos comenzaron a decir que la culpa fue de los padres por dejar a los niños salir a la calle …

como en el Madrid Arena.

 

Otros que si los piquetes tal y cual.

 

El Señor Puig (consejero de Interior de la Generalitat) que si el golpe se produjo de manera fortuita…

cosa con la que ya sabéis que estoy totalmente. Y los dos porrazos cuando el crío estaba en el suelo también fueron de manera fortuita, lo mismo que el empujón con el escudo y los tres porrazos a la chavala…

fortuita…

 

les tocó a ellos como me podía haber tocado a mí.

 

Y los agentes sin identificación

y…

y…

 

¡Y!

 

En fin…

Creo que las imágenes hablan por sí solas.

 

 

Balance final:

Un joven con una mochila.

Quizá haya hecho algo que no vemos (quizá, simplemente un insulto).

3 porrazos en la espalda.

Escapó.

 

Un niño de 13 años.

3 porrazos.

La cabeza abierta.

Moratones en las piernas.

En el hospital.

 

Una joven de edad indeterminada.

Golpe con el escudo.

3 porrazos en las piernas.

Moratones.

Llantos y dolor.

 

Luis Miguel Artabe.

Pez ahogado.

Moratones en el alma.

Profunda decepción.

Sobre Luis Miguel Artabe 337 Artículos
Periodista, profesor, psicólogo de masas y #CommunityChamán. Como no me gusta la realidad me invento otra. Si vas contracorriente, soy tu salmón.

4 Comentarios

  1. El mozo, el spartano, se salió de la formación, enzarpao de adrenalina, sin saber contener cualquier provocación de palabra q les pudieran hacer. El segundo ya va lanzado a defender al compa, y un tercero, un cuarto, mientras la gente con las manos abiertas les mira asombrada de semejante robocops

  2. He vivido 20 años en Catalunya y la visito con frecuencia. Allí tengo mis hijos y mi nieta. Ni un problema con ningún catalán, gente labariosa y educada. Los mossos no dejan de ser los mismos eficientes y respetuosos que yo he conocido. El Conseller de Interior si que ha cambiado junto con el resto del gobierno autonómico. El castigo a menores es la consecuencia de su manera de entender el orden público, sacar a los mossos los instintos salvajes que pueda tener cualquier desesperado por mantener su trabajo, y dotándoles de patente de corso para asegurarles la impunidad. No le auguro mucho futuro al Sr. Felip Puig, pero mientras dure, en cada maltratado veo a uno de los míos.

  3. Tienes toda la (sin)razón del mundo…y es lamentable.
    Quizás el primer golpe no pudo evitarse, solo quizás, pero todos los demás si, y el primer agente tenia que haber impedido que se produjeran los siguientes y de algún modo poder avisar para que “alguien” se hiciera cargo de atender al chaval.

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