El Imperio Austrohúngaro: la primera #LMArtabeFollowersStory

El jueves por la noche abrí durante una hora la puerta de atrás de mi Twitter con este tweet:

“Quiero escribir un relato con vuestra ayuda. Escribid un tweet con este HT #LMArtabeFollowersStory y con la palabra que queráis… una sola”.

De esta manera, mis Followers en esta red social podrían ayudarme a escribir una historia. No había ideas prefijadas y todo dependería de las palabras que ellos iban a escribir. Tuve que cortar el experimento cuando ya llevábamos unas 120. Como me dio pena dejar alguna fuera he escrito esta… historia o artículo o… (¿cosa?) utilizándolas todas. Las palabras que mis guionistas me propusieron están escritas en mayúsculas. Espero que os guste nuestra primera historia.

Muchas gracias a todos los que habéis participado y podéis ver qué palabra propuso cada uno pinchando en este hastag de Twitter: #LMArtabeFollowersStory

 

 El Imperio Austrohúngaro

 

I

Hace más o menos un año me preguntaron en una conferencia mi opinión sobre el Imperio AUSTROHÚNGARO. Es de las preguntas más incómodas que se me podían haber hecho. Yo soy un experto en la política exterior de las tribus siberianas, en la historia de la Atlántida y, sobretodo, la vida y obra de Stan Lee y sus relaciones con la mitología greco-romana. Es cierto, que siempre me ha apasionado el hecho austrohúngaro, aunque, he de reconocer que siempre desde una perspectiva de aficionado.

Y desde esta perspectiva, contesté al asistente a aquel congreso: “Son las 21:15, he de coger un avión. Buenas noches”.

Entendedme, razonar sobre algo que siempre me pareció una aberración político-geográfica no es algo que haya considerado COJONUDO. Sin embargo, sin poder evitarlo, como el eterno retorno nietzscheano, este tema ha acabado en mis pensamientos con más frecuencia de lo que a mí me gustaría.

Desde sus orígenes, en mi opinión, este Imperio estaba avocado a ser pura ENTELEQUIA. La eterna imposibilidad de un ser que nunca tuvo un FUTURO posible. Un PEGOTE de INCERTIDUMBRE en un mapa más propio de un CUENTO INDECENTE que de la realidad plausible que nos atormenta.

 

II

Sin embargo, he de deciros que hace pocos meses mi opinión sobre este contubernio ha cambiado radicalmente. No puedo negar que. A pesar de no ser un experto, llevo media vida leyendo y estudiando las diferentes perspectivas de aproximación al hecho austrohúngaro y que ninguna me ha convencido hasta la fecha. Leyendo este artículo descubriréis por qué en estos días cierto OPTIMISMO pinta una sonrisa en una cara acostumbrada a portar un estandarte de tristeza.

He de reconocer también que soy un obsesivo bicho cuando algo me preocupa. Por poneros un ejemplo, entre los muchos posibles, recuerdo un día que no LLOVÍA en Bruselas (esto ya es para recordar). La vida me hizo EMIGRANTE y vivir en la capital de Europa me ha ido quitando a puñetazos la INOCENCIA de muchas maneras. Me ha abierto los ojos a un mundo infinito que llevo dentro.

Pues bien, aquella noche, de repente,  algo EMPONZOÑÓ mi mente. En el más ruidoso SILENCIO de mi cuarto, en la SOLEDAD más absoluta, en plena temporada de INSOMNIO veraniego, un SUSURRO atravesó mi ALMOHADA.

Arribaron a las paredes semi-oscuras de mi cuarto, una vez más, las imágenes de un Imperio devastado por la Primera Guerra Mundial. Trincheras, humo, explosiones, sangre… fogonazos de una realidad pasada que se estrellaba contra las paredes de mi cabeza. Una nación sin ESPERANZA había sido destruida por una ESPECTACULAR CADENA de acontecimientos de los que nadie había podido HUÍR. ¿Qué NOMBRE se le puede dar a eso?

Tal era la concentración en mis pensamientos, que sin perder la DIGNIDAD, lloré, lloré y lloré ante la locura del ser humano. ¡Dónde está la GLORIA en la muerte de los tuyos! ¿Y en la de los otros? ¡Qué clase futuro de ÑORDA nos espera si creemos eso! Pesimismo que quizá sea el resultado de años de INCONFORMISMO vital, o de mi socialmente insana CREATIVIDAD o, quizá, de mi capacidad para SOÑAR despierto.

En estos estados de evasión o derrota, mi mente es capaz de correr a la velocidad de la LUZ, de volar como un F-18, de saltar como el increíble Hulk… es como si mis neuronas compitiesen entre ellas ante cualquier RETO y fueran capaz de destruir todo a su paso sin importarles más objetos que el objetivo.

Del Imperio pasé a la CONVICCIÓN, o quizá a la ESPERANZA, de que el ser humano puede cambiar. De que podemos volver a encerrar todos los males en la caja de PANDORA. De que es posible el SUEÑO de construir un CAMINO de SENSATEZ. Subiendo cada PELDAÑO, escalando cada MONTAÑA… juntos podemos lograr dejar de estar ATRAPADOS en nosotros mismos.

 

III

Tal es a veces mi introspección, que el DUENDE que se apodera de mí me agarra del ESTERNOCLESTOMASTOIDEO y me arrastra hasta un universo paralelo, hasta un punto que… en fin… me hace perder toda conexión con la realidad. Soy capaz de no enterarme de nada de lo que sucede a mi alrededor.

¡¡GUAY!! Pensaréis muchos… “con los políticos que tenemos eso parece el paraíso”. Sí, guay… a veces. Otras como aquella…

Como aquella noche sin LLUVIA, sin LUZ en mi habitación, en la que me entraron a ROBAR en casa. Yo divagaba mientras dos tipos me robaban. Días después la policía me describió a los asaltantes: uno alto, con un jersey ROJO, y al que llaman PAPANICOLAU (debía ser Rumano) y otro bajito, rubio. Le apodaban CARAHUEVO.

 

IV

CASI no se llevaron nada: una ALCACHOFA de plata que gané en un concurso de lanzamiento de PICUNELA y un recipiente con un rayo “E” que me había traído un amigo astronauta de un viaje alrededor del SOL.

Por suerte, lo más preciado que hay en mi casa, una tecla de “ERASE” del primer ordenador que tuve, y que me regaló mi MADRE, estaba escondido debajo de un ZÓCALO que adorna, como quien no quiere la cosa, la cocina. Con HONESTIDAD os diré que fue una auténtica suerte que no rompieran nada porque no guardo muchos recuerdos de mi pasado como NIÑA.

 

V

Y, claro, las obsesiones nocturnas pesan por la mañana. Muchos días de mi vida me había levantado con una extraña sensación, quizá de INCERTIDUMBRE, que apenas me dejaba respirar. Mirándome al espejo, con la misma sensación que la de un DRAGÓN agotado de escupir fuego debajo del mar, me he preguntado muchas veces cómo podía ser posible tal TORMENTA de DECEPCIÓN en mi vida. Cómo se le había podido ocurrir a alguien crear el Imperio Austro-Húngaro. Cómo se le había podido ocurrir a alguien juntar a los ciudadanos de la LEJANA Australia y atarlos a los de la cercana Hungría en un solo territorio.

¡Imposible que prosperase!

Ni siquiera con aquella pegadiza MELODÍA maravillosa que tenía su himno nacional. Aquella pieza única que interpretaban las orquestas de ambos países en Do bemol:

 

Somos australianos,

somos húngaros,

nos gustan los canguros

y también el goulash.

¡Somos austro-húngaros!

¡Somos austro-húngaros!

 

Pirubiruriru,

pirubirurí,

pirubiruriru,

pirurbirurá.

 

Nuestro imperio nació

bajo una ESTRELLA.

Nuestro imperio surgió

de una ONOMATOPEYA.

¡Somos austro-húngaros!

¡Somos austro-húngaros!

 

Pirubiruriru,

pirubirurí,

pirubiruriru,

pirurbirurá.

 

Luchamos contra la INJUSTICIA,

luchamos contra los MISERABLES.

VENCEREMOS a la LOCURA

con la LUZ que ilumina nuestro camino

que no es otra que la de la LIBERTAD.

 

Somos australianos,

somos húngaros,

nos gustan los canguros

y también el goulash.

¡Somos austro-húngaros!

¡Somos austro-húngaros!

 

Pirubiruriru,

pirubirurí,

pirubiruriru,

pirurbirurá.

 

A mí, que nada tengo que ver con este Imperio, se me saltan las lágrimas ante la ALGARABÍA que se produce cuando dos austrohúngaros (bien sean dos australianos, dos húngaros o un húngaro y un australiano) se juntan en cualquier taberna y con DETERMINACIÓN cantan su himno nacional. Siempre después de algunos litros de CALIMOCHO, claro.

 

VI

Pues bien, cunado en mi mente todo parecía perdido, cuando pensaba que nunca conseguiría entender este hecho algo ha pasado en mi vida. Hace tan solo unos meses he conocido a un chico que se llama LAPISCAZULI.

Al principio, su frialdad general me dejó perplejo. Cuando intimamos un poco más, intenté saber su opinión sobre este tema en varias ocasiones, aunque siempre entonó una clara y alta Tocata y Fuga.

– No lo puedo COMPRENDER. Nunca fue REALISTA el intento de crear un estado a partir de dos tan distantes.

– Eres demasiado INTRANSIGENTE. La razón política nada tiene que ver con la realidad física.

– ¿Qué dices? ¿Yo? Lo que sucede es que no hay quién lo entienda. Un Imperio así… es absurdo… ¡Absurdo!

Lapiscazuli es esquimal, de los que va con abrigo y botas de esquimal (el arpón sólo se lo dejan portar en Zelanda cuando va a pescar mejillones… pero, en confianza, os diré que lo lleva más por atrezzo tribal que por otra cosa). Y la verdad que no sé si por su procedencia o por qué, los problemas que nos atañen a los demás, a él le dan absolutamente igual. Nunca sabrás lo que realmente piensa, eso sí, de vez en cuando, te sacará a relucir alguna mística frase de su mundo… un mundo, que como él mismo dice, está lleno de MAGIA y SOLIDARIDAD. Yo siempre le digo que es un “Frozen PERROFLAUTA”.

– ¿Te imaginas a un húngaro montado en un canguro?

– No sólo de focas vive el hombre.

– ¿Cómo?

– En Esquimalandia solemos decir que más vale un puerro convencido que una perla por descubrir.

– Pues vale.

 

VII

Entiendo que pueda parecer que me vacila con sus contestaciones, sin embargo, cuando le conoces de verdad, con un poco de PACIENCIA, toda esa PARAFERNALIA de tipo místico, serio y reservado se viene abajo. Ahora mismo puedo afirmar que es uno de mis mejores amigos, a pesar de lo cabezota que puede ser a veces.

En su universo, hay cosas que suceden por pura INERCIA histórica. Y desde luego, puedes deducir de sus palabras que un AÑEJO Estado de Europa decida unirse en matrimonio con Australia no produce ningún problema. “¡Para eso están las UTOPÍAS!”

Por si alguien sabe de algo, está buscando TRABAJO… ya sé, ya sé… como todos.

En voz baja diré que la parte buena de su tiempo libre es que podemos hablar mucho últimamente.

 

VIII

Sin embargo, no son sus palabras las que han cambiado mi impresión sobre el Imperio Austrohúngaro. Lapiscazuli tiene un GATO llamado PITICLÚ. Tenéis que conocerlo. Peludo, malhumorado y sin MIEDO a los PERROS. Antes de vivir con mi amigo, había sido detenido varias veces por tráfico de ESTUPEFACIENTES, pero eran cosas de críos según había dicho su padre a la prensa.

Piticlú habla, aunque sólo los jueves. Y… bueno… en neerlandés.

¡Es mi PERDICIÓN! ¡Es más majo! Aunque no nos entendemos sé que le gusta un grupo heavy que se llama GUADAÑA por cómo aúlla durante los punteos de guitarra. En ocasiones nos vamos juntos de copas. Bueno, en realidad él sólo bebe una cerveza de CEREZA de la marca Belle-Vue. Una del tipo que los belgas llaman Kriek.

Sobre el Imperio Austrohúngaro no tiene una opinión formada. Lo único que le conseguirás sacar es que “tengo el corazón muy dividido porque los australianos tienen mejor pescado pero que las gatas húngaras… ayss… ¡qué gatas!”

Así que no me vale de mucho en esta historia, porque ya sabéis que encima lo dice todo en neerlandés, y no hay manera de entender nada. Lo importante de este gato es saber cómo llegó a la vida de mi amigo, o mejor dicho, de la de quién.

 

IX

Ése “quien” es ésa y esta ésa pesa 120 kilos y tiene la voz de un marinero ruso ronco después de una semana de borrachera en la que no ha cesado de beber vodka, de fumar Ducadoskys y de cantar Kalinka y el resto de canciones tradicionales que cantan los coros de la Armada Rusa. La persona que introdujo a Piticlú en la vida de Lapiscazuli está tan gorda que no tiene SOMBRA, más bien la sombra la tiene a ella. Esta persona se llama RASMIA y… y es su novia.

Por los gritos nocturnos que se procesan, algunos vecinos dicen que tienen una relación INDECENTE, de esas con látigos y dildos de tres velocidades. Pero la verdad es que, para mí, que no tienen SEXO. Ni un cazador de focas experto como mi amigo esquimal se atrevería con Rasmia. Yo sé que los gritos son sólo arduas discusiones intrascendentes sobre su manera de ver las cosas. No dudo que se den BESOS ya que en público muestran con caricias su TERNURA pero… no sé… ¿sabéis cuando en una relación no hay ninguna pinta de existir ni el DESEO ni la PASIÓN?

Lo cierto es que no creo que sea una relación muy física… y no por IMPOTENCIA o algo así. Para mí que los esquimales ven la relación física como una QUIMERA. Hace demasiado frío para desvestirse en su tierra o quizá lo consideren  como un TABÚ.

 

X

Lo que me llevó a comprende a los austrohúngaros fue sin duda el enfoque de su relación. Estas muestras públicas de CARIÑO que se tienen dos seres tan diferentes son la clave. La clave de una relación con discusiones, sin sexo y con un gato que habla neerlandés los jueves.

En una ocasión, bebiendo unas Leffes, Lapiscazuli me decía…

– Es la mujer de mi vida.

– Puedo serte sincero.

– Como el frío en una noche de invierno.

– No te pega.

– No, nunca me pega.

– Quiero decir que no casáis.

– No, no queremos casarnos todavía, es demasiado pronto.

– Quiero decir que…

– ¿Qué?

– Quiero decir que… tu eres pequeñito, místico, introvertido y ella… ella es una manada de mamuts cantando el “Run to the Hills” de Iron Maiden mientras huyen de un volcán en erupción.

– ¿Y?

– Pues eso…

– ¿Acaso no pueden ser las estrellas un reflejo de las buenas intenciones que existen en la Tierra?

– ¡¡VAYA!!

 

Ciertamente, nunca entendí lo que mi amigo esquimal me quiso decir. Como siempre.

Pero algo cambió en mi manera de ver las cosas. Toda aquella incompatibilidad aparente, todo aquel antagonismo… no se deshacía como la mayoría de las velas de amor en el horno del tiempo. Probablemente, aquella distancia (a la que probablemente ayudaba el perímetro de ella) era lo que les unía con más fuerza.

Lapiscazuli y Rasmia. Australia y Hungría. La esencia misma de las cosas. El Imperio Austrohúngaro, el antagonismo afectivo.

FIN

Sobre Luis Miguel Artabe 337 Artículos
Periodista, profesor, psicólogo de masas y #CommunityChamán. Como no me gusta la realidad me invento otra. Si vas contracorriente, soy tu salmón.

15 Comentarios

  1. Anonadada me he quedao, eres el mejor contador de historias que me he echao a la cara. Seguiremos tus trovas y serviremos de altavoz para aquellos que quieran escuchar. Saludos

  2. Y el final:
    Más de media Europa obedece a Carlos I de España; el centro es suyo y por elección o por herencia es Soberano de Alemania y de Bohemia y de Hungría, y de la Alsacia, y de los Estados de Flandes y de Frisia, y del Condado de Borgoña, y del Luxemburgo, y del Delfinado; en el Sur, es Rey de Castilla, de León, de Aragón, de Navarra, de Granada, de Nápoles, de Cerdeña, de Sicilia y Duque de Milán…Más allá, hacia donde el Sol desciende para apagar sus ardores inmensos en la gigantesca llanura atlántica, es dueño de países cuya extensión es mayor aun que toda la vieja tierra conocida y desde que, en este tiempo que nace Felipe, se recibe cada día una relación de conquista nueva, de riqueza fabulosa y de descubrimiento insospechado.
    La madre del Príncipe es la muy alta señora María Isabel, Princesa de Portugal, Emperatriz de Alemania y Reina de España, hija del Rey don Manuel. Son padrinos del niño el Condestable de Castilla, el Duque de Béjar y el Conde Mauricio de Nassau…
    Mas el claro gozo de tener hijo heredero se le enturbia al Emperador Carlos por las nuevas que le traen los correos llegados de Roma en esos momentos. Las tropas imperiales mandadas por el Condestable de Borbón han entrado a saco en la Ciudad Eterna y tienen preso ni mas ni menos que al Sumo Pontífice, Clemente VII…
    Y no sigo. Han pasado unos cuantos siglos. De la España Imperial hemos llegado a la España mediática porque está en portada de todos los medios, serios y menos serios, por motivos en su mayoría inconfesables. Que pase pronto la racha y que nosotros lo veamos. Un saludo. P.

  3. Está muy bien lo del Imperio Austrohúngaro, Luis Miguel. Te falta algo de Sissi, algun vals de Strauss y quizás referencia a Mozart y su Salburgo natal pero está bien…Lo importante de ese Imperio, que fue machacado varias veces, es la herencia: Alemania, number one; Austria y otros países de la órbita, además de Volkswagen (Seat es filial), Mercedes Benz, BMW, Opel, Bosch,y un largo etcétera de productos y servicios de calidad y prestigio en todo el mundo, además de un conjunto de lánders que funcionan con lealtad y como una centrifugadora. Esto es. para adentro.. Aprovecho para comentar algo – con romanticismo extremo y en plan crónica natalicia periodística- sobre la España Imperial y empiezo por el principio.
    Nunca en una cuna de Príncipe pusieron las hadas dones tan maravillosos como los que regalan al niño Felipe II nacido en Valladolid, Corte, a la sazón, de España un día límpido y claro de primavera castellana. Porque a ningún llegado al mundo le pudieron profetizar glorias más ciertas.
    Habían ido construyendo los hombres de España en lucha con la tierra, con el Mar Océano y con los siglos la pirámide una grandeza no concebida ni por la imaginación de los poetas. Y el destino de esta criatura que nace el 21 de mayo de 1527 estaba colocado como cimera y fin de de aquel soberbio monumento de poderío. A nadie antes que él, a nadie después que a él, pudieron decirles los genios que velaban su entrada en la vida:
    – Tu gloria será tan extensa, tu poder tan sin límites que el mismo sol se te rendirá cautivo y atado a la dorada cadena de sus rayos. Lo verás dar vueltas alrededor de tu Imperio.
    España está unida desde algunos años atrás, y bajo el cetro de sus monarcas se va ensanchando la tierra y sometiéndose al Mar Océano. El Emperador Carlos, nieto de los Reyes Católicos, ciñe a sus sienes la corona del mundo. Y el que nace ahora ha de heredarle en el Imperio Universal y en este delirio de grandeza hecho realidades.
    (Continuará)

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.