La situación política belga…

Artículo escrito el 11 de enero de 2011 cuando aún no tenía gobierno Bélgica. Si lo copio aquí es porque creo que ayuda a conocer un poco cómo es la situación política belga.

Sois Belge et tais-toi! es el título de una obra teatral que repasa de manera humorística los problemas políticos de Bélgica. La frase ha llegado a ser de uso frecuente entre sus ciudadanos pues representa perfectamente la actitud que los dirigentes de este país tienen con sus habitantes. La obra caricaturiza las disputas políticas de una casta legislativa empeñada en chocarse una y otra vez contra el mismo muro sin mostrar la menor preocupación por la alarmante crisis económica del estado.  

En pleno corazón del viejo continente y en el lugar elegido para ser la capital política de Europa encontramos un país que podría estar presente en las secciones de turismo por la cerveza, el cómic, el chocolate, las instituciones europeas, la arquitectura, los mejillones, las “frites” o el Manneken Pis. Sin embargo, hace tiempo que abandonó estas páginas para saltar a las de información internacional por sus constantes crisis políticas y por situarse, actualmente, en el segundo escalafón de los estados con más días sin gobierno tras Irak.

Desde que en abril de 2010 dimitiera el flamenco Ives Leterme por el colapso de su coalición de gobierno, los diferentes partidos que forman el Parlamento Federal han sido incapaces de ponerse de acuerdo para decidir quién gobernará el país y cómo lo hará. Recientemente, el rey Alberto II nombró a Johan Vande Lanottedel como mediador para que encontrara la fórmula que hiciese posible un gobierno provisional. Pero tras el fracaso de su gestión también se ha visto obligado a dimitir.

Esta situación produce que durante casi 300 días consecutivos los belgas permanezcan atónitos y sin gobierno. Lo peor es que la crisis económica del país se agrava por momentos y de estar situados hace nueve meses en el número 53 de los países que más peligro de bancarrota tienen en el prestigioso informe del Credit Market Analysis (CMA) Bélgica ha pasado a estar el 16 de lista justo después del Líbano y Rumanía.

En declaraciones a la RTL belga (la televisión pública) Rudi Thomaes, jefe ejecutivo de la Federación Belga de Empresarios, ha afirmado que “los políticos deben llegar a un acuerdo ahora porque esto ha ido demasiado lejos y no se puede seguir así”.

El laberinto belga está construido sobre dos callejones oscuros. El primero de ellos es el resultante de la convivencia de dos sociedades paralelas: la flamenca y la valona. Cada una de ellos con lengua (Flamenco y francés), cultura y parlamento propios. Sin ningún problema relevante en la convivencia, la principal contradicción política reside en que no hay partidos nacionales. Los residentes en Flandes sólo pueden votar a partidos flamencos y los residentes en Valonia a partidos valones. De esta manera se producen partidos progresistas o conservadores tanto de una región como de otra con lo que es muy difícil llegar a mayorías que permitan controlar el Parlamento Federal.

El segundo callejón es el que se produce en la circunscripción de Bruxelles Hal-Vilvorde. Aunque situada en territorio flamenco es de mayoría francófona. Esto hace que los flamencos quieran separar Hal-Vilvorde de Bruselas capital y así recuperar el control de esta zona. Por su parte, los francófonos pretenden que se mantenga el status quo actual para poder mantener un corredor que una Valonia con Bruselas.

Podemos remontarnos a la creación del propio estado belga para descubrir los inicios de toda esta dualidad. Bélgica formó parte del Reino de los Países Bajos junto a Holanda. Este reino fue creado por Prusia, Austria e Inglaterra como estado tapón frente a Francia tras el Congreso de Viena de 1815. De hecho, es frontera lingüística entre las lenguas romances y las germanas.

En 1830 se declarará independiente de Holanda aunque no logrará el reconocimiento oficial hasta 1839. En aquel momento, el peso económico estaba situado en la parte francófona o controlado por la burguesía Valona. Por este motivo se adopta el francés como lengua oficial. El flamenco no es reconocido hasta 1898.

Sin embargo, el panorama cambia cuando en los años sesenta Flandes apuesta por la industria química, la textil y la automovilística en detrimento de la apuesta metalúrgica del resto del Estado. Amberes se convierte en el tercer puerto de contenedores europeo y en el punto por donde pasa el 80% del comercio exterior belga. Todo esto, junto a la crisis minera y metalúrgica, hace que en la actualidad el paro sea el doble en Valonia y que los flamencos aporten mucho más al estado federal que sus vecinos del sur. Lo que sin duda, también incide en la diferencia de puntos de vista.

En resumen, nos encontramos ante un panorama político que no es capaz de formar un gobierno pero sí que de crear un parlamento de Babel que puede estar compuesto por partidos de izquierdas separatistas flamencos, partidos de izquierdas unionistas flamencos, partidos de derechas separatistas valones y partidos derechas separatistas valones. Mil opiniones obligadas a entenderse si no quieren acabar con un nuevo rescate económico en Europa o alguna situación peor.

Por lo menos algunos han encontrado una solución: ¡se belga y cállate!

Sobre Luis Miguel Artabe 337 Artículos
Periodista, profesor, psicólogo de masas y #CommunityChamán. Como no me gusta la realidad me invento otra. Si vas contracorriente, soy tu salmón.

3 Comentarios

  1. Un buen análisis, Luis Miguel. Crudo lo tienen los ciudadanos belgas como consecuencia de la exacerbación del nacionalismo. Imagino que ocurre como en España. Son los políticos irresponsables quienes actúan sin sentido de Estado y, peor aún, sin sentido común. Los intereses de partido se sitúan por encima de los nacionales. Las victimas, los belgas en su conjunto en el caso que comentas; los españoles y catalanes especialmente, en el caso de España. Es curioso que esta situación se produzca en el país que cobija destacadas instituciones europeas. Y que la Bruselas comunitaria sea incapaz de embridar un serio problema que requiere cirugía de urgencia para evitar su contagio al conjunto del territorio de los 27. Menos mal que a pesar de su enorme burocracia e ingente poder reglamentista, la Unión Europea fue capaz durante años de cofinanciar los proyectos de autovías y depuradoras españolas, entre otras cosas. Algo es algo y de eso no nos podemos quejar. Ni nosotros ni algunos otros. P.

    • Perdona Pablo pero discrepo en algunos puntos de tu análisis. En especial la comparativa que haces con España. No son comparables ambos países. Para nada. Son circunstancias totalmente diferentes. No existe riesgo de contagio más allá de lo común con otros países. La formación de Bélgica ya planteaba problemas desde un principio, por lo que, no se trata de euna exacerbación del nacionalismo como se pudiera ebntender en otros estados. Cabe recordar que Bélgica fue un estado artificial en su origen, creado para ejercer de freno a los intereses expansionistas de Napoleón. Actualmente Bélgica es un país en el que conviven dos sociedades paralelas, completamente independientes entre si, en el que hay pocos matrimonios «mixtos» pero que a su vez se toleran y no tienen especial interés (al menos de manera significativa) en independizarse. Otra coa es que a nivel político no se pueda alcanzar acuerdos con facilidad debido, en gran parte, a la propia estructura institucional.

      • Por supuesto que no son comparables ambos países, Kenny. El belga fue, en efecto, un estado artificial en su origen por las razones que apuntas pero durante décadas esa sociedad dual ha convivido con cierta normalidad y ha podido ser gobernada, lo que no ocurre de un tiempo a esta parte. Algo falla. ¿Irresponsabilidad de quienes están coyunturalmente al frente de los partidos? En la medida que éstos renuncien a pedir la Luna es más fácil la gobernabilidad, digo yo. ¿No es posible menos Valonia, menos Flandes y algo más de Bélgica? En España ocurre algo parecido. El radicalismo del Tripartito catalán, castigado en las urnas, creó muchos problemas al conjunto del país que, por cierto, es un original, absurdo e insostenible (por caro) Estado de las Autonomías donde éstas tienen mucho poder. CiU genera menos problemas que el Tripartito aunque no muchos menos. ¿Te imaginas a Bildu en el poder? Lo que yo critico es que no pueda ser controlada -incluso desde el exterior- la «fiebre» nacionalista allá dónde pueda expansionarse. Hay que rebajarla desde los 40º a por lo menos 38º. Es mi modesta opinión, claro, porque aunque he viajado a Bélgica una docena de veces, he pasado demasiado tiempo observando como lo hace el chaval, el Manneken Pis. Es que no para. Un saludo. P.

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