La sinrazón de la portada de La Razón

La alegría que me produce ver el sol en Bruselas, las mañanas que se digna el astro rey a levantarse, ha quedado totalmente eclipsada por la tristeza que me han generado dos acontecimientos. El primero de ellos ha sido un incendio. El monte que está frente a mi querido Santander, Peñacabarga, ha ardido. Aún no se conoce si esta desgracia ha sido provocada o no, pero todo apunta a la cerilla humana como detonante. Uno de los verdaderos valores de la capital de Cantabria, sus vistas, ha quedado arrasado por años. Tristeza y rabia.

Y como las desgracias nunca vienen solas, este lamentable incendio viene acompañado de otro hecho desgraciado al que poco a poco nos vamos acostumbrando. Este segundo golpe en mi espíritu se ha producido al conocer la perpetración de un atentado terrorista. Y sí, lo triste es que probablemente no os hayáis enterado. Pasa más desapercibido porque no lo ha llevado a cabo una banda de patriotas radicales ni fundamentalistas religiosos ni gente que busca notoriedad (aunque quizá los responsables de este acto pertenezcan a los tres grupos juntos).

Hablo de la portada de La Razón de hoy. Y permitidme que les llame terroristas porque el fin de esa portada es el mismo que el que buscan los grupos armados: causar el terror entre la población. Obviamente, no estoy diciendo que los responsables de esto vayan matando gente con pasamontañas, cinturones con explosivos, pistolas, bombas lapa… ellos han empleado la pluma y el papel para sus fines.

Me duele ver a compañeros de profesión metidos en esto.

Me duele ver a quienes dirigen los medios de comunicación marcando líneas editoriales que pretenden causar el miedo en la población e inducirla a correr en una dirección determinada… determinada por partidos políticos y/o poderes fácticos.

Me duele ver lo que acciones como ésta, que vemos en menor medida cada día, pueden producir a la larga.

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Y esto, hermanos, es terrible. Resquebraja la Democracia. Debemos pensar que los medios de comunicación son muy necesarios porque exponen las diferentes ideas, los debates y los acontecimientos y los distribuyen por la sociedad. Y que existan diferentes ideas es lo que produce la pluralidad de nuestro sistema político. Hablo de ideas, no de mentiras ni de medias verdades ni desinformaciones…

Por eso, el periodismo es un trabajo crucial que exige madurez y responsabilidad. No podemos seguir infravalorándolo como lo estamos haciendo y no podemos consentir que se puedan olvidar estos valores en las cloacas de la profesión.

Dirigir la línea editorial de un medio no es un cheque en blanco para saltarse la ética a la torera. Debemos recapacitar sobre el sensible producto que manejan los comunicadores por los efectos beneficiosos o perjudiciales que su manipulación puede producir.

Y entre estos beneficios está el que los medios nos den respuestas, dentro de la subjetividad de los sujetos que las realizan. Respuestas que no encontraremos desgraciadamente en portadas como la de La Razón en un día como el de hoy. La demagogia dejémosla para el fútbol y el corazón. En la información política no cabe. Es muy peligrosa.

Mezclar sentimientos patrióticos e informaciones sobre supuestas financiaciones fraudulentas de los sindicatos en un día en el que hay convocada una huelga general no es admisible. Y no lo es porque lo que puede producir es incontrolable. Porque en el mejor de los casos es una información parcial y porque hay que tener dos dedos de frente en la vida. Vender 3 periódicos más no puede justificar esta mierda.

Estas semanas hemos asistido a piruetas informativas para caldear el ambiente de esta huelga en una u otra dirección. Se ha hablado de relojes de sindicalistas, de sus sueldos en los consejos de administración, de ministras de Trabajo que no han trabajado nunca, de la influencia de las elecciones Andaluzasturianas… y todo, desde la perspectiva de influir en los resultados de una huelga…

Lo peor es que algunos no se dan cuenta de que esto lo que hace es producir actos como el que ya ha pasado esta mañana en Torrelavega (un empresario ha acuchillado a una mujer de un piquete con un cuchillo). Y sin saber realmente lo sucedido allí, más que por la nota de prensa de CCOO, sí que está claro que caldear ambientes no es algo que nos lo podamos permitir como sociedad. Porque puede destruirnos.

Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española

Terrorismo.

1. m. Dominación por el terror.

2. m. Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror.

Nota de Prensa de Europa Press sobre el incidente de Torrelavega

El empresario de un restaurante-hotel de carretera de Torrelavega (Cantabria) ha agredido con un cuchillo a una afiliada de Comisiones Obreras que intentaba desarrollar su función como piquete informativo entre los trabajadores del establecimiento, según han informado el sindicato.

En declaraciones a Europa Press, el secretario confederal de CC.OO., Antonio del Campo, ha explicado que se ha tratado de un incidente «menor», que el empresario nervioso al ver el piquete ha cogido un cuchillo provocando heridas leves a la afiliada.

Del Campo ha matizado que la mujer sufre heridas menores en una pierna, una mano y a la altura de la nariz, y ha insistido en que el agresor ya ha sido detenido y se presentará la demanda oportuna.

Asimismo, ha lamentado que se produzcan incidentes así en una jornada de huelga que por el momento está transcurriendo tranquila.

Foto del incendio tomada de @rpmartita

Sobre Luis Miguel Artabe 337 Artículos
Periodista, profesor, psicólogo de masas y #CommunityChamán. Como no me gusta la realidad me invento otra. Si vas contracorriente, soy tu salmón.

3 Comentarios

  1. Lo que es, realmente, lamentable, es que le prensa se decante por un lado o por otro. Creo que la labor de un periodista, corrígeme si me equivoco, es la de INFORMAR, no transformar la verdad o, lo que es lo mismo, mentir, en favor de una ideología ‘X’. La prensa debe ser neutral, independiente de la ideología del periodista, y limitarse a informar. Otra cosa son los artículos de opinión.

    • En efecto. Aunque hay diferentes géneros periodísticos y algunos de ellos admiten opiniones o se basan en ellas (columnas, editoriales etc.) las portadas no son sitios donde hacer estas cosas, independientemente del signo político que llece inpreso el medio en su columna vertebral. Lo que sucede… si no diferencias entre géneros, es que al lector todo le parece información… y si no sabe distinguirlooooo… 😉

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