11. La muerte me sienta tan bien

DESTINO: @lmartabe recobró la consciencia entre fuertes dolores musculares. Como siempre, una especie de fibromialgia astral de la que no podía librarse se cernió sobre él. A pesar del sufrimiento inicial, por lo menos esta vez se sintió cómodo.

@LMARTABE: Joder, joder, ¿dónde estoy?

DESTINO: Una vez más, el pobre desgraciado no sabía dónde estaba. No había olores extraños que le hiciesen de brújula, salvo… quizá… una extraña sensación de humedad al fondo a la derecha.

Recordó la oscuridad del depósito de cadáveres. Incluso, llegó a dudar si permanecía todavía allí. La situación parecía similar. Carencia de luz, de olores y un aire que no era capaz de transportar ningún sonido externo a él.

Estaba harto, pero al mismo nivel, estaba impotente. Y no impotente de lo que se soluciona con una pastilla azul, no. Impotente de que no podía apenas moverse, de que la vida le estaba atizando a diestro y siniestro y de que…

@LMARTABE: Estoy hasta los eggs.

DESTINO: … y de que estaba hasta los eggs. Un premonitorio sentimiento de que algo malo le iba a suceder se apoderó de sus entrañas hasta bloquearle la respiración.

En la oscuridad desplazó sus manos dibujando caminos epilépticos. Muy cerca de su cara había una especie de tapa acolchada que le impedía moverse con soltura. A los lados también tenía topes acolchados. No sabía dónde estaba, casi ni quién era. Lo cierto es que no podía afirmar que hubiese materia o antimateria ni nada a su alrededor, pero tampoco podía negarlo.

FILÓSOFO: ¿Quién eres?

@LMARTABE: Ahora no.

FILÓSOFO: ¿No quieres la verdad?

@LMARTABE: La verdad no te da de comer. La verdad no te hace libre. La verdad no me sacará de aquí.

FILÓSOFO: Vale.

DESTINO: @filósofo se marchó porque sus proposiciones descriptivas de nada iba a servir aquí. @lmartabe Bostezó. Gritó. Se desesperó. Se preguntó por qué le pasaban estas cosas.

@LMARTABE: ¿Por qué? ¿Por qué? (Con acento cínicoportugués)

DESTINO: En un vómito de intrahistoria sintió toda la mierda tragada en la vida y las miles de veces que la había regurgitado y las cientos de veces que había tenido que volvérselas a comer. Por un instante olvidó los pequeños momentos de gloria de una vida plagada de pelear contra la marea. De disfrazarse de salmón y remontar un “tsunámico” río que se empeñaba en ser un océano embravecido. Todo ante sus ojos.

@LMARTABE: Debo estar muerto. Fijo. ¿Dónde está la balsa de Karonte? ¿Dónde está la luz?

DESTINO: Después de un momento de desesperación @lmartabe se rió. Más bien se partió la caja. ¿Por qué lo hizo?

@LMARTABE: “¿Dónde está la luz? Que hay en tu mirada… me cuelgo de tu pelo… me engancho de tu miel… me encuentro con mi hada…

SAN MIGUEL: … que está loca también”. En mitad de su locura, de su extrema necesidad… siempre acaba sonriendo.

DESTINO: …

SAN MIGUEL: ¿No crees que te estás pasando otra vez?

DESTINO: Yo no intervengo.

SAN MIGUEL: ¿Seguro?

DESTINO: Seguro.

SAN MIGUEL: Debería cambiar su fortuna.

DESTINO: ¿Me estás pidiendo una Deus ex machina?

SAN MIGUEL: Más bien una Miguel ex machina.

DESTINO: ¿Pero eso no va contra las normas?
SAN MIGUEL: ¿Las que tú no sigues?

DESTINO: Igual que tú…

SAN MIGUEL: Yo siempre he tenido manga ancha.

DESTINO: Y espada flamígera.

SAN MIGUEL: Eso me da la razón hermano.

DESTINO: No prometo nada.

SAN MIGUEL: ¿Seguro?
DESTINO: No intervendré.

SAN MIGUEL: Con eso me vale.

DESTINO: Y se hizo el silencio en la cabeza de @lmartabe. Y consiguió sacar el móvil y al encenderse la luz de la pantalla se dio cuenta de dos cosas: que no había cobertura y que estaba en un ataúd. Y al minuto se quedó sin batería. Y gritó. Y luchó. Y arañó. Y lloró. Y rió. Y se fue quedando sin fuerzas. Y… sin luz, sin agua, si visión, sin sonidos… @lmartabe murió. Otra vez.

Sobre Luis Miguel Artabe 337 Artículos
Periodista, profesor, psicólogo de masas y #CommunityChamán. Como no me gusta la realidad me invento otra. Si vas contracorriente, soy tu salmón.

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