Dreucracia

Ayer me levanté de la cama y descubrí, atónito, que se me habían quemado las pestañas mientras dormía. Ya me olía a mí a chamusquina desde hace unas semanas pero no pensé que fuéramos a llegar a tanto. Cuando le pregunté al robot asesino que, hace años, fabriqué para defenderme me dijo que Europa había implosionado y que las propias llamas de incendios anteriores se estaban quemando de miedo. Como si viviéramos en un cuadro del Bosco, el infierno se ha apoderado de nuestro continente y la tortura se ha hecho fuerte en Bruselas.

Tras adecentarme un poco salí a la calle. Pensé en el fin del mundo al ver sus arterias llenas de brujas y de buñuelos zombie que doblaban las esquinas para llevárselas a casa mientras asistí a la muerte de un ruiseñor afónico que sospechosamente se parecía a un patito feo. ¿Qué nos está pasando?

Paré en una cafetería a beber un café. En la televisión, con manguera y pecho sudoroso, Angela Merkel se llevaba las manos a su melena y no podía dar crédito a lo que sucedía. ¡Había reseteado el eurowindows! La hoja de ruta para Grecia estaba clara. “Toma, unas tijeras. Sácate los ojos”. ¿Por qué de repente todo iba mal?

EUROPA: Una quita del 50% a cambio de sanear tu economía.

PAPAMDREU: Pero las medidas son impopulares.

EUROPA: Pero es el 50% de lo que debes. No tienes alternativa.

PAPAMDREU: Pero si echo funcionarios, bajo los sueldos y recorto prestaciones va a ser una tragedia (griega).

EUROPA: No sé cómo decirte. No hay otra solución (para mis bancos alemanes y franceses).

PAPAMDREU: Tengo que consultarlo.

EUROPA: ¿Con la almohada?

PAPAMDREU: Con mi pueblo.

EUROPA: iuuuuuuu iuuuuuuu iuuuuuuuuuu iuuuuuuuu (las sirenas arden).

PAMDREU: ¿Qué sucede? Es lo democrático.

Claro, es lo democrático. PapamDREUCRACIA. La palabra que más se parece a falacia que conozco. DEMOCRACIA. ¿¡Cómo podéis todos hablar de DEMOCRACIA si os pone nerviosos la libertad de expresión de Internet!? Nadie sabe cuál es su significado, pero una cosa está clara: hay que preguntarle a la gente si quiere que le metas un cuchillo entre las costillas. ¿Qué responderá? Y hay que preguntarle aunque la cuchillada sea para extirparle un cáncer contagioso que puede acabar con todos. Claro, democracia y razón. Uffff… sólo pensar en las dos palabras juntas se me está poniendo dura.

En pleno estado de excitación, la última gota de sangre que llega a mi cerebro me permite hacer un razonamiento básico que me vale para saber por qué la economía griega está como está: han tenido que hacer muchos referéndums en los últimos años. ¿Cómo no se le ha ocurrido a nadie más? Habrán tenido que preguntar si subían los sueldos de los trabajadores de las empresas públicas, si se hacían puestos de funcionario que no se necesitaban, si vendían la fórmula del Yogurt a Danone, si el Estado debía permanecer impasible ante el saqueo de su tesoro por parte de determinadas multinacionales, si es fiable el Carbono 14, si el Coyote debe coger al correcaminos, si el pelo de Marge Simpson es natural, si se debe subvencionar a los clásicos… Imaginaros la cantidad de dinero que esto supone. Medios de comunicación para explicar cada consulta y urnas, papel y tinta.

Permitidme la ironía, pero es que todo apesta. Y no sólo son mis pestañas quemadas. Leo blogs y escucho las noticias y unos y otros se alinean en dos posturas absurdas y falsas en sí mismas, cuando la verdad es mucho más simple. Francia y Alemania tiemblan, el resto de Europa tose y Grecia no puede respirar. Estamos en un circo democrático en el que Papamdreu quiere salvar su toga, Francia y Alemania a sus bancos, España e Italia un vestido que sólo ellos piensan que es blanco y que corre el riesgo de mancharse de barro si se cae en un charco el país heleno y… en fin… Europa… Europa quiere que nadie se entere que está enferma de SIDA, neumonía, cáncer de páncreas y gonorrea. Y todo por no haber hecho las cosas bien desde el principio. ¿Tan difícil hubiera sido pensar que una moneda común no tiene sentido sin una fiscalidad común? ¿Sin un gobierno común?

Como miembro de La Liga de la Justicia quiero salvar a la Unión Europea y a su Euro (aunque no tenga ninguno). Pero es mucho trabajo para este grupo. Nuestros poderes son limitados y Europa está llena de supervillanos demagogos y democráticos que en lugar de capa y calzoncillos por fuera llevan traje, micrófono y maletín de cuero.

Sobre Luis Miguel Artabe 337 Artículos
Periodista, profesor, psicólogo de masas y #CommunityChamán. Como no me gusta la realidad me invento otra. Si vas contracorriente, soy tu salmón.

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