2. @elseñordelasgafas

DESTINO: Varias semanas tardó el cuerpo de @lmartabe en poder cerrar la herida producida por su Harakiri. ¿Algo milagroso? En comparación con lo que le costó mover un dedo no. Estaba en un estado tan lamentable que no era capaz de abrir sus ojos ni de mover la lengua. En mi modesta opinión, no creo que utilizara los pulmones para respirar.

Poco a poco @lmartabe comenzó a sentir su contexto. Ya sabéis, la crisis económica mundial, las hipotecas basura, los despropósitos gubernamentales, la avaricia alemana, la tasa del paro… todo revoloteaba en su cabeza hasta que percibió el “Money” de Pink Floyd y consiguió centrarse en el espacio-tiempo. Lo primero que hizo fue vomitar. Y lo segundo, vomitar otra vez.

Todo apestaba. En su negrura, en su dolor, todo apestaba. Pero no apestar del tomate que se te ha pasado en la nevera o la leche que se ha agriado, no. Hablo de apestar como diez zarigüeyas putrefactas introducidas por error en un jabalí putrefacto que a su vez ha sido comido y vomitado por un elefante zombie que posteriormente se desplomó encima de todo lo anterior cuando vio los restos de un mamut que había destrozado un Tyranosaurius Rex que había muerto de viejo justo en ese momento. Para ser más precisos, imaginaros toda esa escena en la plaza de España de Sevilla un 4 de agosto y expuesto al sol hispalense durante 10 días. Ése era el olor, no sé si me explico bien.

En ese contexto, @lmartabe sintió que Lucifer había abierto las puertas de par en par para recibirle. -¡No jodas! Que tengo la piel muy sensible…- Pensó alarmado. Esforzándose mucho consiguió medio abrir los ojos y medio mirar alrededor. Pudo observar cómo su cuerpo, o lo que quedaba de él, estaba desparramado entre un montón de basura mientras los objetos que aún tenían valor se movían por una cinta transportadora. Los plásticos, los papeles, las latas… todo tenía valor de reciclaje. @lmartabe comprendió que él no.

Notó un movimiento cercano, casi juguetón. Y se giró para ver qué era. Dos ojos negros le observaban fijamente. Al principió, fruto de su delirio, pensó que podría ser algún general revolucionario mexicano por el estirado bigote que aquel personaje gastaba. Con las pocas fuerzas que aún resistían en su cuerpo consiguió discernir lo que era aquel ser –Marditos roedores- masculló.

@lmartabe se dio cuenta de que era una rata la que le había estado observando por tiempo determinado. El bicho se había marchado dejándole un extraño regalo. Intentó incorporarse… nada. Otra vez… nada. Ahora parece que… nada. Al cabo de dos horas consiguió apoyarse contra un trozo de galleta alemana de navidad. Le dolió la espalda. Descansó. Alargó el brazo. Descansó. Intentó agarrar el papel. Descansó. Lo rozó con los dedos. Descansó y, por fin, una ráfaga de viento se lo acercó hasta su regazo.

Mordisqueado e irregular, aquel trozo de papel en su momento fue parte de un anuncio de la sección de empleo de un periódico local. “Se buscan periodistas para medio de comunicación escrita. Interesados…”.

ARTABE: Una señal. He de salir de aquí. Por fin una oportunidad real.

DESTINO: Tres días más tarde @lmartabe se reunía con @elseñordelasgafas. Camisa limpia, herida prácticamente cerrada, zapatos de persona responsable, mueca de chaval agradable y una loción de afeitar que te trasladaba inmediatamente a unos icebergs que naveguen por el bíblico Tigris. Diez de la mañana.

ENTREVISTADOR: Bienvenido blablablabla… habitualmente seleccionamos gente más joven pero con tu curriculum… blablablabla. Excepción… blablabla. Bien, te explico. Necesitamos una persona para dar forma a teletipos. No hay que moverse del ordenador, simplemente humanizar la fría información de las agencias. Corregir, ampliar… blablabla.

ARTABE: No hay problema. Estoy acostumbrado a corregir textos. Es algo que me gusta.

ENTREVISTADOR: Es un trabajo fácil, pero ya sabes, una persona como tu podría escribir también columnas de opinión o artículos. No es que te los vayamos a pagar pero te valen para que la gente te conozca y crecer como profesional.

ARTABE: Ummm…

ENTREVISTADOR: El horario es de tarde. Ocho horas. Saldrás sobre las doce de la noche. Aquí se trabaja, es el convenio que está firmado, seis días por semana.

DESTINO: @lmartabe arqueó sus cejas (ya sabemos que son frondosas).

ENTREVISTADOR: Y bueno, da igual que haya festivos o domingos o que sea entre semana. Ya sabes, la gente tiene derecho a estar informada.

ARTABE: Ya…

DESTINO: @lmartabe pensaba que si trabajaba 8 horas diarias, en turno de tarde, seis días por semana estaba ante un trabajo de 48 horas semanales, como mínimo. Sin importar si fuera festivo o laborable (distinción que dejaba de tener sentido). En el que podía trabajar diez días seguidos y sin moverse de un ordenador. Además, si quería, podía escribir artículos de opinión o artículos sin cobrar un duro. Sólo tenía una pregunta en la mente para justificar todo aquello…

ARTABE: Bien, puedo entender la naturaleza del trabajo, su dureza -lo que hay que decir, pensaba- pero… ¿cuánto se cobra?

ENTREVISTADOR: Bueno, por ser tu y tu experiencia… 800 euros brutos al mes.

ARTABE: Hombre, me parece un poco escaso el sueldo para las condiciones laborales que me ofreces.

ENTREVISTADOR: Bueno, esto es lo que se firmó como convenio, pero si lo haces bien en un año podrías estar ganando 850 o incluso 900 euros brutos.

DESTINO: El estómago de @lmartabe dejó de funcionar en cuanto su catana lo atravesó de un golpe certero. Una vez estuvo bien clavada intentó moverla de arriba abajo por la empuñadura para que la muerte fuera más rápida.

ENTREVISTADOR: No puedes perder esta oportunidad. Cada vez tenemos más compradores. Serás una estrella.

ARTABE: agggg…

DESTINO: A las diez y veinte de la mañana @lmartabe dejó de percibir lo que estaba a su alrededor. 25 segundos después dejó de respirar. Casi en silencio se deslizó desde la silla hasta el enmoquetado suelo de la habitación. El Harakiri había sido nuevamente un éxito. Descanse en paz.

Sobre Luis Miguel Artabe 337 Artículos
Periodista, profesor, psicólogo de masas y #CommunityChamán. Como no me gusta la realidad me invento otra. Si vas contracorriente, soy tu salmón.

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